Catriel25Noticias.com petroleogobernadores Ajuste crudo: petroleros tras cambios laborales Uncategorized    Quieren un modelo con mayores exigencias para achicar los costos. Los gremios se resisten.

“Fue un encuentro ameno”, dijeron varios de los presentes. Pero como en un juego de póquer, todos se estudiaron los gestos; todos, en algún punto, desconfiaron.
El martes pasado, el gobierno nacional, las empresas, las provincias petroleras –menos Neuquén– y los gremios del sector se vieron las caras y volvieron a comunicar que unirán fuerzas para combatir frente a la baja del crudo y las consecuencias que ya se aprecian a nivel internacional. Quieren evitar la baja de equipos y la caída de la actividad y puestos de empleo. Acordaron avanzar en una serie de reuniones en las que se definirá el alcance del subsidio que Nación otorgará a las empresas (ver aparte).
Pero también habrá que definir los alcances de la “paz social”, un concepto que de tan amplio termina quedando vacío. El punto dos del acta que se firmó el martes y la que accedió “Río Negro Energía” indica que se trabajará para que “la actividad se desarrolle en un marco imprescindible de paz social y ausencia de conflictos, como factor fundamental para sostener la productividad del sector”.
En algunos puntos hay coincidencia. Los gremios se comprometieron a mejorar la alta tasa de ausentismo en el sector, que según las empresas rondan el 12%, y terminar con la “industria del certificado”. También a evitar ciertas prácticas que puedan afectar las operaciones. Las empresas, en tanto, aseguran que no despedirán personal ni harán caer la actividad.
Hasta ahí el consenso. Pero las intenciones de las empresas son otras. Según comentaron fuentes del sector a este medio, la intención es aprovechar la coyuntura para empezar a “ajustar” algunos puntos en la regulación del trabajo. Creen que es necesario emular el modelo estadounidense, donde todos los equipos trabajan las 24 horas y los turnos son más largos.
Y 2015 será un año clave para estas definiciones porque vencen varios convenios colectivos de trabajo. El sindicato que encabeza Guillermo Pereyra, por caso, aspira a negociar uno específico para la actividad no convencional.
RESISTENCIA
Pero los sindicatos tampoco están dispuestos a ceder derechos adquiridos. Consultado por este punto, el titular del sindicato de Jerárquicos, Manuel Arévalo, prefirió no especular, pero sumó una interesante definición. “Tres veces me invitaron a Estados Unidos para ver cómo funcionaba el trabajo allá. Nunca fui: no hace falta que me enseñen cómo se trabaja más cobrando lo mismo”, disparó. “La situación gremial y cultural allá es distinta”, definió aunque aclaró que su sector “no le escapa el bulto al trabajo” y que está preparado para “enfrentar situaciones” como la de la baja del petróleo.
La alta tasa de agremiación -que para el sector es prácticamente total- es uno de los puntos débiles que los informes internacionales suelen adjudicar al país para recibir inversiones en comparación con otros. Aunque no lo digan por correctitud política, las empresas prefieren esquemas más “market friendly” como el de China, con regímenes que en muchos casos vulnerarían aquí varios derechos laborales. Todo sea por bajar los costos.
EL PESO SALARIAL
¿Pero qué peso real tiene el salario en los costos de una petrolera? La única aproximación posible está en la matriz insumo- producto que realizó la provincia de Neuquén en el 2004. Allí se establece que la remuneración al trabajo (sueldos más contribuciones patronales) representa tan sólo el 5,5% del valor agregado bruto que genera el sector, es decir la facturación menos los costos. No se incluye aquí lo que las empresas suelen denominar finding cost, es decir la reposición de la inversión de riesgo que se hizo al explorar.
Claro que ese porcentaje no se repite de igual forma en toda la cadena y posiblemente no pueda ser trasladado de forma lineal al desarrollo no convencional, mucho más intensivo. Además, el peso del trabajo no es el mismo para una gran operadora o empresa de servicios internacional que para una pyme del sector, donde pasa a ser un componente central.
Consultado por este tema, el CEO de una operadora mediana dio sus propios números. Explicó que alrededor del 60% del costo de un pozo va para la mano de obra, según afirman las empresas de servicios petroleros. Señaló a su vez que muchos yacimientos en declinación en todo el país poseen estructuras de personal heredadas de épocas de bonanza y que ahora quedan grandes para el petróleo y el gas que efectivamente sale del subsuelo.
Aquí es donde entra el juego el salario, otro componente que seguramente quedará bajo la lupa en esta coyuntura de precios bajos. En los últimos años, las subas que los petroleros consiguieron en paritarias fueron por encima del promedio del sector privado. De hecho obtuvieron sobre el cierre de año un bono de 24.000 pesos en cuatro cuotas, un monto que ni de cerca vieron asalariados de otros rubros.
Por lo pronto, empresas y gremios deberán verse las caras a fines de marzo y ahí comenzará una nueva batalla en épocas de petróleo barato.
El tercer actor en cuestión será el gobierno nacional. El Ministerio de Trabajo ofició de moderador del reclamo de un bono a fines del año pasado, con la intención de evitar el efecto cascada. Todo hace pensar que hará lo mismo cuando se lancen las paritarias en marzo.
Si la Casa Rosada se alinea a la sintonía empresaria –y el plan de subsidios es una buena señal de que eso ocurrirá–, podría sumar otra presión al sector gremial. Después de todo, no son pocos los que creen que Miguel Galuccio y Axel Kicillof –pese a las diferencias que se les adjudican– caminan juntos en esta cruzada para evitar que la industria se paralice.
Por Roberto Aguirre (Río Negro) – Foto archivo

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