ansiedad

Es normal que la sintamos en la situación de encierro e incertidumbre en que vivimos. Pero cuando se transforma en un bloqueo, o en una sensación de alerta permanente es mejor tener en cuenta algunos tips para hacer este tiempo más llevadero.

El no poder salir de casa durante largos períodos de tiempo, genera sobre todo en personas muy activas y que no están acostumbradas a pasar tantas horas en su casa, un aumento en sus niveles de ansiedad.
Pero no solo es el no poder salir lo que potencia este cuadro, sino también el alterar significativamente nuestra rutina cotidiana y sobre todo, el no poder controlar nuestros pensamientos.
Diariamente en mayor o menor medida, conectamos nuestras emociones con la incertidumbre y el temor a la falta de control sobre lo que pueda pasar. Y pese a que el mensaje social es que no tengamos miedo, debemos saber que sentir miedo es normal y hasta necesario en momentos de crisis ya que hablamos de un mecanismo adaptativo que activa nuestro cuerpo frente a un peligro y nos permite responder con mayor rapidez porque estamos alertas.

El problema ocurre cuando este estado se convierte en una ansiedad que nos paraliza y bloquea, producto de la cantidad de pensamientos que traemos a la mente y no podemos controlar. Es decir, la ansiedad que sentimos no proviene del virus, del contagio o de la muerte, sino de nuestros pensamientos que toman forma en el momento que los traemos a mente. Por lo tanto es fundamental “hacernos cargo” de ellos y enfrentarlos con auto diálogos realistas y sinceros, para poder comprender que hay una base errónea de estas creencias, y que el estar esperando permanentemente que “algo pase”, solo nos va a llevar a experimentar síntomas que volverán nuestro día cada vez mas desgastante.

Por eso, cada vez que sientan ansiedad frente a una situación que experimentan como peligrosa, recuerden que no es una amenaza real, sino una sensación que creen como amenaza.
Ahora… ¿Cómo puedo saber si estoy teniendo un cuadro ansioso?, si estoy sintiendo emociones con alto nivel intensidad como por ejemplo:

· Sensación de un peligro inminente, acompañado por cuadro de nerviosismo, agitación o tensión.

· Pensar continuamente en la enfermedad, o la preocupación por contraerla.

· Tener la necesidad de estar todo el tiempo viendo y escuchando información sobre este tema.

· No poder desarrollar actividades cotidianas por estar con miedo

· Estar en estado de alerta encontrándome síntomas de la enfermedad, que no dejan de ser síntomas que tengo siempre.

· No poder controlar mi preocupación por los demás, preguntado todo el tiempo como están, por temor a que alguien se enferme.

· No poder dormir, despertarse muchas veces o levantarse sobresaltado

Entonces, es importante tener en cuenta estos puntos para evitarla:
1. Tener mas información no tiene por qué significar que vamos a estar más seguros: así leamos o veamos noticias una vez al día en lugar de TODO el día, vamos a estar igual de a salvo.
Es fundamental también, revisar “qué leo, escucho o veo” y “dónde”. Para ayudar a la cabeza y evitar fomentar el exceso de pensamientos que aumenten la ansiedad, solo se debe recurrir a fuentes confiables y evitar hacerlo apenas nos levantamos o antes de dormir.

2. El dormitorio debe ser una zona libre de dispositivos: es muy importante que nuestro cerebro asocie el dormitorio con el descanso y nuestra cama con el tiempo de reposo y sueño ya que éste es fundamental para nuestra salud mental.
Si no descansamos de forma adecuada, el estrés irá aumentando. Una forma de ayudar al cerebro a descansar y optimizar el sueño, es evitando el uso de dispositivos (celular, televisor, computadora, tablet, etc), cuando ya estamos en la cama.

3. Poner el conflicto en palabras y no tratar de eliminarlo: en esta situación de encierro y convivencia, es súper normal que aparezcan conflictos, por eso no es sano negarlo. Y dado que el tiempo que tendremos que seguir así, aun es incierto, lo mejor es reunirse con las personas que estamos para establecer un acuerdo que ademas de mejorar nuestra comunicación, nos ayude a funcionar como un equipo de trabajo.

4. Reconocer el cuadro ansioso: cuando comencemos a sentir estrés sin una razón concreto ni un peligro real, es importante que interpretemos esa sensación como una falsa alarma. Esto no nos dejará entrar en un pensar catastrófico, y nos pondrá nuevamente en eje ya que tomaremos conciencia que no hay ningún peligro real que este ocurriéndonos en este momento.

5. No evitemos el miedo: recuerden que el temor nos ayuda a reaccionar con mas concentración y coraje cuando nos exponemos a peligros o situaciones de estrés reales. Es importarte permitirnos estar con miedo o tristeza, sin avergonzarnos por expresarlos, sino mas bien dándonos momentos para que estas emociones afloren. Acá el punto a trabajar, será el de verbalizar las respuestas que nos ayuden a encontrar la calma y poner una mirada de trabajo y proyección a futuro, sin tiempo ni horario, sino trabajando para cuando “todo esto pase”.
Esta acción ira atenuando el miedo y poniendo a trabajar al cerebro en actividades o planificaciones futuras para las que puedo comenzar ahora.

 

Lic. Julieta Jacobo

psicóloga. MP 1492

(Río Negro)

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