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Fueron unos 200 argentinos, inundados por un pánico plural e instantáneo. Todos estaban a bordo de un avión de la empresa LATAM, que se aprestaba a volver, desde Miami a la Argentina…cuando se incendió súbitamente una de las turbinas de la aeronave.

Además del problema en el Boeing 767-300, los pasajeros, después del duro momento del despegue denunciaron que sufrieron malos tratos de parte de la compañía que, ante los reclamos, respondió que “en 48 horas” se contactarán “por correo electrónico”.

El hecho ocurrió a las 19.30 hora argentina del sábado, cuando un avión de la empresa LATAM inició el carreteo previo al despegue del vuelo 7821, con destino a la Argentina y se produjo “un fogonazo” en una de las turbinas, por lo que los pasajeros ubicados en la parte trasera del avión comenzaron a desesperarse.

“En ese momento se iniciaron las corridas y el pánico, mientras desde afuera intentaban apagar las llamas: Luego apagan el fuego y nos mandan a sentar sin ningún tipo de explicación, pero cuando el piloto quiso mover otra vez el avión, hay otro fogonazo y llamaradas”, contó a Télam una pasajera del vuelo, Ariadna, quien aseguró: “Me quedé helada no podía reaccionar”.

“Tras más de 40 minutos dentro de la aeronave y con la tripulación de LATAM queriendo minimizar la situación, abren las puertas para que podamos salir, en el medio las corridas y el pánico de la gente, algunos niños que le preguntaban a sus padres si iban a morir y muchos con crisis nerviosas”, destacó en tanto Brenda Rodríguez.

Los pasajeros denunciaron que la tripulación “no les explicaba lo que sucedía” y que “sólo veían llamaradas desde las turbinas”, mientras que muchos al bajar se encerraron en los baños con ataques de angustia”.

Rodríguez remarcó que “la empresa reprogramó el vuelo para mañana”, muchos no querían volver a viajar por esta aerolínea. Algunas familias fueron separadas y una mujer tuvo que viajar sola a Lima y otra familia a San Pablo, cuando el vuelo era directo a buenos Aires.

“Estuvimos muchas horas en el aeropuerto, luego nos pagaron el alojamiento y con dieron tickets que no nos alcanzaban ni para pagar el desayuno, situaciones ridículas de ofrecernos un vuelo de 29 horas con escalas, gente con conexiones que perdieron sus pasajes y les dijeron que paguen y después reclamen, mientras que había dos personas para reprogramar los vuelos para 228 pasajeros”, explicó Ariadna.

Los pasajeros “resolvimos que cuando lleguemos a Buenos Aires iniciaremos acciones legales por el maltrato y los daños ocasionados tanto psicológicos, económicos y laborales”.

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