(C25N) Son cerca de 400 becados que le significan al estado municipal alrededor de 5 millones de pesos. Los gremios, según se supo, apañan esta medida y el municipio no puede darles tareas a cumplir.

Es un tema que ha trascendido gestiones municipales. Comenzó como un paleativo y con la esperanza de que algún día sean trabajadores de planta permanente. Ha crecido tanto el número de “informales”, que si bien es una ayuda para varios de ellos en tiempos difíciles, se ha transformado en un problema que urge resolver.

Muchos de ellos expresan su descontento por no tener beneficios sociales, seguro y que “cobran en negro”. Quieren una estabilidad.

 

El estado municipal contrata a personas bajo la figura de “becados” y les abona un aporte mensual entre 13 y 17 mil pesos (depende el caso). Como contraprestación, los becados deben realizar tareas a designar por el municipio. La mayoría de ellas, tienen que ver con servicios públicos, medio ambiente, etc. Pero sólo trabajan esporádicamente el 30 o 40 % de las personas.

Algún funcionario de segunda línea dejó traslucir que “las personas becadas, trabajan los que quieren, porque los gremios los apañan. Y los que a veces trabajan aducen no querer hacerlo ya que otros están en su casa y cobran igual”. O sea, las becas, se transforman en subsidios.

Los gremios quieren la regularización de los trabajadores pero sin concurso y como no todos ingresarían a planta permanente, el objetivo es elegir “a dedo” a quienes tendrán esa suerte. De modo que se avecina un conflicto que dará que hablar. Y en el medio, los trabajadores.

Lo cierto es que cada mes pasan por ventanilla cerca de 400 personas a cobrar su mensualidad, lo que le ocasiona al municipio alrededor de 5 millones de pesos.

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