hdez novia carrasco“¿Por qué me llevan, si dije la verdad?”, gritó entre llantos Gisela Lara, la testigo clave del juicio por el homicidio de David Hernández (18), cuando tras declarar el fiscal Agustín García ordenó su detención por falso testimonio. Una medida que por primera vez se aplica desde la puesta en vigencia del nuevo código procesal.

El crimen ocurrió en Rincón de los Sauces en la noche del 4 de octubre del año pasado y tiene a Kevin Carrasco (18) acusado como autor y a su primo Braian Blanco (18) como partícipe necesario.

Hernández recibió un escopetazo efectuado desde un auto.

Ayer en la segunda audiencia del debate oral y tras una detallada exposición del jefe de la comisaría de Rincón de los Sauces, el comisario Julio Arraín, el fiscal desistió de citar a Lara, pero el defensor de Carrasco, Gustavo Lucero, sí la convocó.

La joven, que habría mantenido alguna relación sentimental con la víctima y era novia de Carrasco, declaró que había mentido en las entrevistas que mantuvo antes del juicio con la policía y la fiscalía “porque estaba embroncada con mi pareja, porque se había ido sin saludarme y nos habíamos peleado mucho”.

Antes del juicio Lara dio tres versiones. En la última había contado que quien disparó fue Carrasco y que Blanco le dio la escopeta. Pero ayer dijo lo contrario. “Me tapé los ojos y sentí el disparo y cuando los abrí Braian tenía la escopeta en las manos y Kevin en el volante”, relató.

Aseguró iba en el asiento trasero y comenzó su relato diciendo que “quiero decir la verdad porque ya no estoy enojada”.

Tras esa declaración García pidió un cuarto intermedio para ordenar la detención de la joven por el cargo de falso testimonio, que prevé penas de entre uno y diez años de prisión, y cuya acusación se formalizaría hoy.

Según la descripción del titular de la Comisaría 35 el crimen se dio en pequeño círculo de jóvenes que son primos entre sí. La víctima se encontraba al momento del disparo fatal junto a su mejor amigo y primo de la testigo clave.

Los dos acusados son primos y al momento del ataque con la escopeta se sostiene que actuaron en dos vehículo, viajando en el primero los primos de Blanco.

La pelea comenzó en el boliche “Área 51”, siguió en la calle donde Hernández y Carrasco volvieron a cruzarse, se insultaron y allegados a Hernández apedrearon el auto de Carrasco.

Tras ello Lara declaró que “Kevin llamó a Braian y le pidió un arma”, pero agregó que cuando salieron en el auto “Kevin dijo que querían asustar a Hernández”.
El origen de la disputa

Si bien el caso es conocido como el crimen del piropo, ayer Gisela Lara, reveló que el piropo nunca existió sino que se trató de una seña que David Hernández le hizo a ella como recriminándole estar con su pareja, el imputado Kevin Carrasco.

“Hizo una seña como diciendo ‘¿con éste estás?’ y Kevin me preguntó si lo conocía y ahí nos empezamos a pelear y por eso nos fuimos del boliche”, contó la joven.

Ayer aseguró que si bien la relación con Carrasco se extendió por más de cuatro años e incluso convivían al momento del crimen, “no lo vi más desde esa noche”.

Lara negó que haya tenido una relación sentimental con Hernández, y si bien allegados al joven habrían aseguro que sí existió, ante la jueza contó que “éramos como amigos desde hace mucho y él me había dicho que estaba enamorado de mí”.

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