Abuso Camara Cipo

Ocurrió en julio del año pasado, cuando le pegó y la dejó en el suelo. Allí comenzó a patearla y finalmente le dijo “yo ahora te tengo que matar porque si tus hermanos te ven así, a mi me hacen mierda”.

El hombre que admitió haber agredido salvajemente a su pareja en julio del año pasado en Catriel fue condenado ayer a 3 años de prisión en suspenso. Además deberá cumplir un estricto régimen de pautas de conductas para no terminar tras las rejas. La semana pasada aceptó su responsabilidad en un juicio abreviado.

La tranquilidad de saber que quién provocó que su vida diera un vuelco de 180 grados había sido condenado por la justicia cipoleña, generó cierta satisfacción en la víctima, su familia y en sus abogadas. A poco de cumplirse un año del trágico episodio que la dejó desfigurada tuvo un aliciente: su agresor fue condenado.

Ayer, la jueza Alejandra Berenguer dio a conocer el fallo que obligará a Juan Alberto Sepúlveda -expareja de la damnificada- a no cometer ningún otro delito y a realizar un tratamiento psicológico para evitar que protagonice un nuevo episodio de violencia, como lo hizo la madrugada del 16 de julio del año pasado en Catriel cuando golpeó brutalmente a quien era su pareja. En ese oportunidad, comenzó a pegarle después de un entredicho. Le pegó una trompada que la dejó tirada en suelo, luego comenzó a patearla y mientras ella le pedía que parara, él le gritaba: “¡Callate la boca! ¡Mirá en lo que me convertiste!”. Después la agarró de los pelos y comenzó golpearle su cara contra el suelo. Fue en ese momento cuando ella sintió que la iba a matar y terminó de confirmarlo cuando le dijo sin parar de pegarle: “Yo ahora te tengo que matar porque si tus hermanos te ven así, a mi me hacen mierda”.

La mujer pudo zafarse cuando su perro mordió a Sepúlveda. Fue entonces que con la cara bañada en sangre corrió por las escaleras, salió a la calle y le pidió ayuda a unos jóvenes que pasaban por allí. Una de las abogadas de la víctima, Jorgelina Montero, resume lo que le pasó de una manera muy simple: “Nuestra representada está viva de casualidad, porque él le dijo que iba a matarla y sólo se salvó porque se pudo escapar”.

3 años en suspenso fue la condena

 

Las irregularidades

Este caso guarda similitudes con muchos otros, pero lo que dejó a la luz fueron las decenas de irregularidades que se cometieron. Montero relató a este diario que a la víctima no se la quiso atender en el hospital de Catriel porque no había hecho -hasta ese momento- la denuncia.

Además aseguró que al agresor no se lo detuvo de inmediato y que a la mujer en vez de llevarla hasta un centro de salud para que sea asistida fue llevada por personal policial de la comisaría de Catriel a la casa de sus padres. Otra de las irregularidades fue que cuando fueron a detener al imputado llevaba puesta una remera bañada en sangre -presumiblemente de la damnificada- que nunca fue secuestrada.

“Lo cierto es que nuestra representada tuvo mucha suerte porque podría haberla matado y hoy -por ayer- nos sentimos muy conformes con este fallo”

indicó una de las abogadas de la víctima, Jorgelina Montero.

Fuente (Río Negro)

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