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Un niño que concurría a una escuela de Catriel sufrió una fractura de tibia durante la clase de Educación Física. La madre realizó la denuncia y la justicia falló a favor del pequeño.  La sentencia determinó que no hubo secuelas físicas pero sí “una afección en la faz espiritual”. La indemnización por 80 mil pesos deberá ser afrontada por la provincia.

La perito psicóloga afirmó que no se puede soslayar que algo cambió en el estado de ánimo del niño y en su relación con el mundo circundante a partir del accidente sufrido. “… el alumno no volvió a la escuela después de esa caída, por haber tenido que movilizarse con una silla de ruedas que no cabía en las aulas. Se mantuvo en esa situación por el plazo de dos meses”, reza en el expediente.

Según se describió, el alumno estaba en la hora de educación física, se cayó y luego se le vino encima una silla metálica apilada La psicóloga dictaminó que, la imposibilidad de movilizarse como consecuencia de la caída sufrida,  le generó al niño un evidente malestar y distintos perjuicios.

La sentencia sostiene que el Código Civil establece que “el titular de los establecimientos educativos responde por el daño causado o sufrido por sus alumnos menores de edad cuando se hallen o deban hallarse bajo el control de la autoridad escolar. La responsabilidad es objetiva y se exime solo con la prueba del caso fortuito. El establecimiento educativo debe contratar con un seguro de responsabilidad civil, de acuerdo a los requisitos que fije la autoridad en materia aseguradora. Esta norma no se aplica a los establecimientos de educación superior o universitaria.”

El fallo fue apelado pero luego la Cámara Civil de Cipolletti rechazó el recurso deducido por Horizonte Compañía Argentina de Seguros Generales S.A. que es la aseguradora de la provincia de Río Negro.

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