Un estudio realizado por especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) demostró que la yerba mate causa un efecto preventivo en el desarrollo del Parkinson.

El trabajo que fue publicado este martes por la revista especializada Movement Disorders, y materializado por investigadores argentinos del Conicet, destaca la hipótesis de que “la yerba mate podría tener efectos benéficos en relación con el desarrollo y progresión del Parkinson”.

El director del equipo de investigación, Juan Ferrario, aseguró que la yerba mate “tiene la propiedad de prolongar la vida de las neuronas dopaminérgicas en cultivo”, postuló.

“Las neuronas dopaminérgicas, relacionadas con control de la locomoción, además de ser las primeras en verse afectadas en los pacientes con Parkinson, son también las que mueren con mayor rapidez en las condiciones de cultivo que nosotros realizamos”, indicó el profesional, quien se desempeña como investigador adjunto del Consejo en el Departamento de Fisiología, Biología Molecular y Celular de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

“Nosotros -señaló- testeamos el efecto de administrar un extracto de yerba mate sobre dicho modelo de neuronas dopaminérgicas en cultivo y vimos que el mate tiene un efecto neuroprotector poderoso que enlentece el momento su muerte”, señaló Ferrario.

Tras esta determinación, los investigadores continuaron con los estudios para conocer qué es lo que ocurría al tratarlas con algunos de sus componentes por separado.

 

Nuestro trabajo presta por primera vez evidencia sobre el efecto protector que la yerba mate puede brindar sobre la neuronas dopaminérgicas que se ven afectadas en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson

Juan Ferrario, director del equipo de investigación (Conicet)

 

“Pudimos establecer que dos de los compuestos principales de la yerba mate, la teobromina y el ácido clorogénico, individualmente también actuaban como neuroprotectores, aunque en ambos casos su efecto protector fue ligeramente más bajo que el del extracto de yerba mate en su conjunto.

No obstante, en sendos casos la neuroprotección fue más potente que la brindada por otros compuestos neuroprotectores ya conocidos como la cafeína, la nicotina y el antioxidante Trolox”, aseguró el investigador.

Los experimentos realizados sobre las neuronas dopaminérgicas en cultivo mostraron que la yerba mate además de postergar su muerte puede estimular el crecimiento de sus axones y dendritas.

“Lo interesante es que la yerba mate es uno de los principales proveedores naturales de ácido clorogénico y la ingesta de los tomadores de mate es entre 3 y 5 por ciento mayor que la de los tomadores de café. En este trabajo pudimos demostrar también que este compuesto por sí sólo es un poderoso agente neuroprotector”, comentó el licenciado en Ciencias Biológicas.

La conclusión de Ferrario es que “aunque resta mucho por hacer, nuestro trabajo presta por primera vez evidencia sobre el efecto protector que la yerba mate puede brindar sobre la neuronas dopaminérgicas que se ven afectadas en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson”.

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