La gran cantidad de sedimentos que arrastra el río Colorado a raíz de la tormenta que cayó el fin de semana en Neuquén, obligó a las autoridades de Ente Provincial del Río Colorado a cerrar todas las compuertas de ingreso a los sistemas de riego del suroeste pampeano. A su vez se abrieron las compuertas más grandes del dique Punto Unido para liberar el paso del agua hacia el embalse de Casa de Piedra, donde los sedimentos decantarán. La medida extenderá, en principio, durante cinco días.

La fuerte tormenta que ocurrió entre el domingo y lunes en el norte de Neuquén y provocó daños en las localidades de Barrancas, Añelo y Rincón de los Sauces, generó no solo un importante aumento en el caudal del río Colorado sino también un notorio aumento en el «caudal sólido» del río, es decir, en la cantidad de sedimentos que transporta en suspensión.

Este incremento se nota particularmente en estas horas en el puente dique Punto Unido, cercano a 25 de Mayo, donde el agua se vio aún más rojiza que lo habitual.

Este exceso de carga no es bueno para los sistemas que abastecen de agua potable a las localidades ribereñas ni a los sistemas productivos o energéticos que se nutren de ella. Fue por eso que el mismo lunes el Ente Provincial del Río Colorado dispuso abrir las cuatro compuertas principales del puente dique Punto Unidos -las compuertas niveladoras 9 y 10, y las puertas 13 y 14- para permitir que el agua circule cauce abajo sin ningún obstáculo, ya la vez ordenó cerrar las compuertas instaladas en los ingresos a las zonas de riego.

Estas son la compuerta ubicada a un lateral del puente dique, que permiten el ingreso del agua al Canal Matriz, y la pequeña compuerta ubicada aguas arriba, que facilita el ingreso del agua al sistema de El Sauzal, que tiene una red de riego independiente del resto de la zona.

La orden de cerrar las compuertas del Canal Matriz y de El Sauzal se extenderá al menos por cinco días, informó a LA ARENA el presidente del Ente Provincial del Río Colorado, Enrique Schmidt. «Por suerte acá tuvimos algo de lluvia en estos días, así que eso nos alivia un poco», valoró. «No queremos que entre ningún sedimento a los canales ni al sistema de riego, porque si entran pueden causar mucho daño en los cultivares. Hay que evitar que ese sedimento se deposite en las áreas productivas», reiteró.

En este momento la temporada de riego está a pleno, con turnos de riego distribuidos entre las chacras. «Se están regando todos los emprendimientos en plena producción: alfalfa, maices, viñedos y todo lo que es frutihorticultura», detalló.

Actividad petrolera.
Las tormentas siempre provocan un incremento en el caudal sólido del río Colorado -y de cualquier otro río-, pero a juicio de Schmidt, en esta oportunidad el fenómeno estuvo potenciado por la intensa actividad petrolera que tiene lugar en la zona donde cayó la tormenta.

«Fue una tormenta fuertísima, tremenda, y no estaba prevista», aseguró Schmidt, quien señaló que la actividad petrolera «favorece la liberación de sedimentos» al provocar la denudación de los suelos para caminos, instalaciones petroleras y la permanente circulación por estos lugares.

Décadas atrás, estas tormentas provocaban roturas en los sistemas petroleros que cada tanto desencadenaban un derrame de hidrocarburos en el río. El trabajo sistemático del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco), las inversiones de las empresas petroleras y los controles de los organismos ambientales provinciales han logrado que estos incidentes se minimicen hasta un extremo.

Los Divisaderos.
El Colorado es un río que de por si arrastra una importante carga de sedimentos en suspensión, es decir, viajando en la columna de agua. Cuando el río pierde fuerza también pierde su capacidad de arrastrar el sedimento en suspensión y allí es donde ese material se deposita en el lecho del cauce, generando bancos que pueden llegar a modificar drásticamente su trayectoria.

En el caso del río Colorado, todo ese material se deposita en el lago de Casa de Piedra, un embalse artificial que acumula en su lecho ese material transportado.

La central hidroeléctrica Los Divisaderos se encuentra fuera de funcionamiento desde hace varios meses, pero si lo hubiera estado, la situación habría obligado a sacarla de servicio momentáneamente ya que el material en suspensión tiene un componente abrasivo que genera enormes daños en las partes móviles de esta y cualquier central.

Escorrentía.
Tras el abrupto salto del martes -que en cuestión de horas el río pasó de erogar 193 metros cúbicos por segundo a 275 m3/s-, el río Colorado volvió ayer, también rápidamente, a los niveles de escorrentía de los últimos días, incluso un poco menos.

A las 21.00 del martes la estación automática de Buta Ranquil -ubicada en provincia de Neuquén- registró un caudal de 275 m3/s, valor que a las 3.00 del miércoles había descendido a 177 m3/s y a las 9.00 se encontraba en 179 m3/s.

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