“Cuando me violaba yo oraba y él se burlaba. Me pasaba el arma por la cara… pensé que iba a morir”, expresó con los ojos humedecidos Alejandra, la mujer de Roca que fue abusada en noviembre del año pasado cuando salió a caminar por la orilla del Canal Grande. El mismo agresor atacó el 5 de este mes a una pareja de adolescentes en la zona oeste.

La mujer de 48 años decidió dar su testimonio sobre lo que sufrió para generar conciencia. Mientras relataba a RÍO NEGRO el brutal ataque, mostraba las marcas de las ataduras que todavía quedan en sus tobillos. El atacante ató sus manos y sus pies con el cordón de sus zapatillas. Ella recuerda que cuando la interceptó en el canal, le sonrió en forma perversa. “Los peritos dicen que me estaba esperando, estaba cambiado y perfumado”, relató.
Luego de haberla abusado el sujeto la amenazó “te quedás acá y a la tarde seguimos”, le dijo con sorna.

El agresor, que fue detenido a los pocos días, recibió el 3 de noviembre pasado la libertad asistida y quedó bajo la tutela de la Provincia ya que era menor cuando cometió el hecho. La Justicia fijó normas de conducta, pero no las cumplió y el 5 de este mes atacó otra vez a una pareja de adolescentes cerca del Aeropuerto Arturo Illia. “Ni por mí lloré tanto como por la nena de 15 años, porque ese tipo le hizo un daño, debió ser traumático”, expresó indignada.

En medio del dolor de lo que vivió, Alejandra decidió seguir adelante y además su reclamo de justicia sigue firme. Ella es cristiana y le pidió a Dios que la ayudara a perdonar al agresor. “Para mí la vida es linda y no aflojo, necesitaba perdonarlo porque no iba a poder realizar tantos planes que tengo, no iba a poder continuar”, expresó.
Además de trabajar como esteticista está terminando el secundario a través de clases virtuales.

En su testimonio cuestionó duramente el desempeño de los fiscales y jueces de la causa. “El tipo que me violó ya había cometido varios delitos y después de que me atacó lo largaron sin tratamiento. Por eso le pido a los fiscales y jueces que si no tienen la idoneidad para darle tranquilidad a las víctimas, que renuncien”, reclamó indignada.

El ataque

El 4 de noviembre del año pasado Alejandra había salido a caminar cerca del mediodía acompañada de su perra Luna.
“Iba por el Canal Grande del lado sur, pasando el puente de la Ruta 6 a 500 metros vi que venía un muchacho con campera blanca. Cuando me di cuenta que estaba armado ya lo tenía encima, quise pasar rápido y ahí me interceptó”, contó.

El sujeto la apartó del camino hacía donde había mucha maleza y le robó el celular. “Le pregunté si también quería los lentes y las zapatillas que eran nuevas. ‘No, vamos para allá’, me obligó”, recordó.
Aunque pasó más de un año del ataque ella no olvida cómo el violador la agarró fuerte del cuello y describió ese momento: “me tiró para atrás y la perra le mordió el brazo. Él le puso el revólver en la cabeza y me amenazó con matarla si no se iba. Entonces le dije a la perra ‘andá a casa’ y se fue”.

“Me pidió las zapatillas y me sacó los cordones, vino y me ató las manos y los pies y me tiró al piso y me amordazó”, contó. Allí abusó de ella.
En ese mismo lugar un día antes había ocurrido un incendio y se habían quemado unos árboles. “Quedaban brasas en el suelo y las usó para quemarme, me metió brasas en la boca y se me secó la garganta”, detalló.

Una vez que el agresor se fue, la víctima como pudo se levantó, y atada de pies y manos, empezó a saltar desde esa zona del canal hasta la calle Villegas. Alejandra relató que un albañil la había visto, “pero no me auxilió porque pensó que estaba drogada. Fui hasta una esquina donde había un auto y grité con el estómago, ¡Dios!, dije. Una señora miró por una ventana y vino corriendo a ayudarme”.

¿Qué hizo la Justicia?

Días después detuvieron al agresor. La fiscal Belén Calarco avanzó con el caso y el sujeto fue imputado por el abuso y el robo. En marzo reconoció su culpabilidad. Sin embargo, la fiscalía aclaró que no se podía avanzar con la pena ya que el sujeto estaba bajo la tutela del organismo del Estado provincial y realizando un tratamiento específico. Esto se debe a que dada su edad, (17 años), él se encontraba bajo la Ley 22.278, del Régimen Penal de la Minoridad. “El pedido de pena se evalúa luego de cumplido el tratamiento”, detallaron desde el Ministerio Público.

Hasta el pasado 3 de noviembre, estaba internado y bajo tratamiento. Ese día se realizó una nueva audiencia y tras un acuerdo entre la defensa y la fiscalía, los jueces Alejandro Pellizón, Emilio Stadler y Verónica Rodríguez resolvieron la externación para el acusado y su libertad asistida. El 5 de este mes volvió a atacar a una pareja de adolescentes, pero esta vez ya había cumplido la mayoría de edad

Según informó la fiscalía “los chicos se movilizaban en bicicleta y el atacante lo hacía en moto, llevando barreta, piedras, y en su cintura una pistola de utilería. Los obligó a ir a un descampado y allí les robó sus teléfonos celulares y otras pertenencias”.
“Mediante amenazas e intimidación obligó a los menores a realizar actos que significaron un sometimiento gravemente ultrajante”, detalló en la audiencia de formulación de cargos.

Sobre esto Alejandra recordó que antes del segundo ataque había hablado con la fiscal Calarco. ‘“No se equivoquen porque él está enfermo cuando lo dejen libre va a volver a atacar’, le dije a la fiscal Calarco y así fue”, expresó.
“Lo largaron sin tratamiento. Me lo crucé en Gómez una vez que fui a caminar”, mencionó.
El acusado que ahora es mayor de edad está detenido con prisión preventiva mientras avanza la causa de este segundo hecho.

Fuente: (Río Negro)

 

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