Señalan que un aumento salarial en el contexto actual dejaría al borde de la quiebra a las pymes del sector. Aseguran que “ya no hay más cupo” para solicitar créditos sin vistas de un recupero de la actividad.

¿Cuánto tiempo más se puede estar sin actividad? Esa es la pregunta que se hacen las pequeñas y medianas empresas de la industria hidrocarburífera de la región nucleadas en la Cámara Empresarial de la Industria Petrolera y Afines (Ceipa). La situación de las pymes es crítica hace rato, pero ahora temen que, si los gremios petroleros logran un aumento salarial, el agua los termine de tapar.

Si hay algo que coinciden los gremios del sector y las cámaras que nuclean pymes petroleras en Neuquén es que a medida que pasa el tiempo y la actividad no repunta, el escenario para el corto plazo es peor.

“A las empresas les están empezando a llegar las fechas donde tienen que comenzar a pagar los créditos que tomaron para cubrir los gastos fijos en el arranque de la pandemia. Se están solicitando prórrogas para los vencimientos de los pagos, pero no hay mucho margen”, detalló el representante de Relaciones Institucionales de la Ceipa, Gonzalo Echegaray, en diálogo con Energía On

La preocupación por el tema salarial se explica principalmente por una cuestión de plazos. Primero hay que tener en cuenta que sería retroactivos a marzo y segundo que desde que se homologa hasta que las empresas lo empiezan a incluir en los contratos pasan unos 2 o 3 meses.

Esto sucede para las empresas que tienen contratos fijados con las operadoras en los que está estipulado una posibilidad de aumentos salariales. En este caso, las pymes no solo tienen que desembolsar más dinero que no tenían contemplado, sino que después tendrán que soportar el costo financiero si solicitaron créditos hasta probablemente noviembre, entre que se homologa y se paga.

Para las otras empresas que no tienen contratos fijos, un aumento significaría un proceso de negociación en aumentos de alquileres, facturas y órdenes de servicio, entre otras, que demandará un costo administrativo adicional.

“Todo esto sucede en un marco donde la restricción de actividad parecía que iba a durar 30, 60, 120 días y ahora todas las previsiones que tenemos, a base a nuestras reuniones con las operadoras, no prevén un aumento de actividad de acá diciembre”, planteó Echegaray.

Hace dos semanas, el CEO de YPF, Sergio Affronti, confirmó que la petrolera se preparaba para levantar dos equipos de perforación en septiembre y el resto de manera paulatina hasta el primer trimestre del 2021. Sin embargo, la subida de equipos quedó empantanadas luego de que fracasaran las negaciones con el gremio que lidera Guillermo Pereyra.

También es cierto que el consumo interno de hidrocarburos sigue fuertemente deprimido por el poco movimiento de vehículos y transporte por lo tampoco YPF necesita aumentar producción. Además, cuentan con unos casi 90 pozos ya perforados en stock, algunos resta fracturarlos y otros simplemente conectarlos.

“El gremio y las operadoras están a la exceptiva de que haya un nuevo Plan Gas y también hay otra discusión de un nuevo barril criollo que haga volver los equipos. La reactivación depende de algo que está en evaluación y lo hemos hablado con Darío Martínez y el gobierno nacional, si no activan hoy, van a tener que importar hidrocarburos en 6 o 7 meses”, concluyó Echegaray.

Por último, hay que tener en cuenta que, durante los primeros meses de pandemia, fueron varias las pymes que acudieron a créditos para pagar salarios con vistas a recuperar la actividad en los siguientes meses. Hoy no solo siguen con demanda baja sino también que ya tienen su cupo crediticio completo y no hay lugar para pedir créditos de nuevo.

 

(Río Negro)

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