Tatiana Breve obtuvo su primer empleo registrado a los 27 años. Hace ocho meses que trabaja en el departamento de alumnos de la facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional del Comahue (UNC). Es la única mujer trans incorporada al plantel no docente. No será la última: el Consejo Superior aprobó por unanimidad el cupo que garantiza la inclusión laboral de un colectivo históricamente postergado. En marzo de 2019 se fijará el porcentaje –por el momento sería de un 1%– y el mecanismo de ingreso.

“El acceder a un trabajo registrado es una de las políticas públicas más importante para nuestro colectivo, porque no solo nos garantiza un trabajo, sino que también nos genera el acceso a la salud, seguir creciendo y construyéndonos. Nosotras entendemos al cupo laboral como una discriminación positiva, si no existe una ordenanza o un reglamento que genere un cupo, como pasó con las mujeres, es más difícil”, aseguró Tatiana.

En 2012 la joven logró tramitar su nuevo Documento Nacional de Identidad, tras la sanción de la ley de identidad de género. Ese mismo año fue la primera persona trans en ser candidata a reina de la ciudad de Neuquén. “Ahí también tuvimos que denunciar, el sistema nos obliga a ser unas denunciadoras seriales”, afirmó entre carcajadas. El concurso fue prohibido por el Concejo Deliberante en 2016 por reproducir estereotipos sexistas.

Nunca antes había estado en la universidad. Tatiana no pudo completar el nivel medio. “Cuando asumí mi identidad tuve que abandonar los estudios, como nos pasa a gran parte de nuestra población. El colegio planteaba que no estaba preparado para incorporar a personas trans, yo tendría 16 o 17 años. Uno de mis proyectos es terminar mi colegio secundario”, dijo y agregó que el año que viene comenzará una tecnicatura en administración universitaria.

La UNC es una de las pocas del país en tener una norma que establece el cupo laboral trans. Además es parte del relevamiento, que se realizó en localidades del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, para conocer la situación de esta población. Tanto Tatiana como Ornella Infante, secretaria nacional del Frente por la Igualdad del Movimiento Evita, destacaron la labor de la exdecana de la facultad, Adriana Hernández, en la inclusión de las personas trans a la universidad. Colaboraron en el proyecto las organizaciones del colectivo LGBTI como ATTS, Conciencia Vihda, la Mesa por la Igualdad de Neuquén, el Frente Nacional por la Igualdad. Ornella enfatizó en la necesidad de que la Legislatura de Neuquén apruebe la ley de cupo laboral trans. “Lamentablemente quedaron muy atrás”, indicó Ornella.

Y agregó: “nosotras lo que queremos es el acceso al trabajo registrado. Al lugar del cargo va a llegar como llega cualquier persona, con la idoneidad necesaria, con la formación necesaria, porque a nosotras nunca nos regalaron nada”.

Hasta la sesión de marzo de 2019 se trabajará en la elaboración de la reglamentación y redacción final de la ordenanza.
La deuda que persiste en Neuquén

La provincia de Neuquén no cuenta con una ley que promueva la inclusión laboral de las personas trans, tal y como existe en Río Negro.

Este año el tema se discutió en la Legislatura, pero nunca se emitió dictamen de comisión para que pueda ser discutido en el recinto.

Según los datos preliminares del relevamiento que hizo la Universidad Nacional del Comahue junto a múltiples organizaciones del colectivo LGBTI de Río Negro y Neuquén, la actividad más realizada por las personas trans es la prostitución, ejercida por el 45,2% de las encuestadas, seguida por la tarea administrativa, el cuidado de personas, el comercio y la enfermería. (RN))

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