Dos jóvenes a bordo de un cuatriciclo cayeron esta madrugada del acantilado de Las Grutas, donde alcanza los cuatro metros de altura y la playa tiene enormes rocas dispersas.

Por el tremendo impacto, uno de ellos, de 24 años y oriundo de Mendoza, sufrió fractura de pelvis y de un hombro. Fue en inmediaciones un sector de médanos.

 

Sin embargo, una posible contusión pulmonar obligó a que los profesionales del hospital local lo derivaran de urgencia al Artémidez Zatti de Viedma, para que le realicen una tomografía computada que determine alguna posible lesión.

El otro muchacho, que según se pudo saber reside en Las Grutas, fue atendido también en el centro sanitario, pero se estima que sufrió golpes de menor consideración, pues no requirió de atención compleja, informaron desde la conducción del establecimiento.

El incidente se produjo alrededor de las 6:30 en un sector ubicado entre la bajada La Rinconada y el barrio Terraza al Mar, el último al norte de la villa.

El subcomisario Juan Colpi, a cargo de la Unidad 29na, informó que una patrulla arribó al lugar a las 6:40, y se encontraron con dos hombres tirados en la playa, y al lado un cuatriciclo de gran cilindrada.

De inmediato se comunicaron con el hospital, cuyo personal debió transitar en la ambulancia varios metros por la playa para llegar a sitio de la emergencia.

Colpi confirmó que cayeron del acantilado, en una maniobra que se presume fue accidental o una falla mecánica.

La declaración de ambos será clave para determinarlo.

El vehículo resultó con notorios daños en su estructura, lo que muestra el fuerte golpe que sufrieron los jóvenes al caer al vacío, agravado porque en ese tramo la playa de arena está cubierta por innumerables y enormes tozos de roca que libera el mismo murallón costero.

Suponen que tanto el vehículo como uno de ellos –el más damnificado- se estrellaron contra las piedras.

En el sitio donde ocurrió el suceso se corta la avenida costanera, al igual que el paredón que demarca el límite entre la vereda peatonal y el barranco.

Un enorme médano –el ultimo que queda del gran cordón que existía antes de la urbanización- interrumpe la calle, y aparecen senderos trazados por la circulación de motociclistas y todo terrenos que se meten para divertirse en la montaña de arena.

En medio se encuentra la bajada La Rinconada, con el tradicional parador estilo mediterráneo y su costa de restinga.

Más hacia el norte está el barrio Terraza al Mar, donde continúa la costanera con el paredón que la recorre, y los acantilados reducen su altura.

El verano pasado un auto también estuvo a punto de caer en la misma zona.

(LMCipolletti)

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