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Catriel (C25N) Luego de 16 años como sacerdote en la parroquia “Cristo Obrero” de esta localidad, el Padre Témer Muckled ha sido designado en otro destino. Desde este sábado 10 de febrero ejerce su tarea en la ciudad de Cipolletti.

“Han sido los 16 años más felices de mi vida”. Con estas palabras, el “Cura del pueblo” se despidió de la comunidad católica Catrielense. “Vengo a agradecer todo el cariño que esta ciudad me ha dado”. “Es habitual que los sacerdotes estemos más o menos 6 años en una parroquia, esto ha sido un regalo de Dios para mí, haberme permitido quedarme 16 años y haberme hecho tan feliz, la verdad, no puedo pedir más”. Dijo el religioso, en diálogo con radio “Alas”.

 

“No era mi intención hacer una despedida, para no incomodar a la gente, pero ha sido una semana cargada de emociones. Cada misa ha sido multitudinaria y la gente me ha expresado su cariño en cada acto de la iglesia, en cada reunión, en cada visita a los hogares. Este no es un adiós, es un hasta siempre, las personas permanecen en el corazón y hay momentos y etapas que no se olvidan”. Expresó

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“Catriel es una comunidad muy destacable, que tiene mucho entusiasmo, participa, es muy solidaria y trabajadora. Por toda la gente de esta comunidad y la que ha pasado, por ejemplo la Hermana Nieves, Hna María José, los Padres Marianistas, entre muchos, yo digo que Catriel es Tierra Santa. Uno sólo es un continuador de la obra de Jesús”.

 

“Un Sacerdote es un ser humano al que le pasan cosas como  a todos, sufrimos, tenemos problemas, enfermedades, pero lo que nos mantiene siempre firmes es la alegría interior. Es el saber que podemos dar una mano al que sufre, al que necesita, al que está devastado. Pero fundamentalmente quién nos mantiene vivos para servir es Dios, es cristo el que nos ayuda a cargar la cruz de cada día”.

“Ser Sacerdote no es una profesión, es una vocación”. Reflexionó Temer Muckled

 

Este domingo el obispo del Alto Valle, Marcelo Cuenca, pondrá en funciones al nuevo Párroco de Catriel, el Padre Alberto, quién hiciera sus primeras armas como Diácono,  precisamente en la Parroquia “Cristo Obrero”.

 

 

 

ARCHIVO: Témer Halim Mukled: De mañana, taxista, de tarde, cura párroco

 

 

El padre Temer, de la Iglesia Cristo Obrero de Catriel, desde hace unas semanas realiza una doble actividad en la ciudad, de mañana “taxista” y de tarde “cura párroco”. Témer Halim Mukled cuenta la experiencia.

“Es algo que venía pensando hace un par de años, venía rezándolo y consultándolo con Dios, pero con la asunción del Papa Francisco, me decidí”, con esta nueva actividad Témer intenta combinar el servicio a la comunidad, pero esta vez desde un taxi.

“Lo hablé con mi madre y con mis hermanos, quienes lo primero que hicieron fue ofrecerme ayuda económica, pensando que lo hacía por una necesidad económica, pero no era ese el motivo, sino el deseo de estar más vinculado con la gente en el mundo del trabajo, sacrificio, esfuerzo, alegrías, tristezas de cada día y que en el horario de las 6 de la mañana hasta las 14, en que desempeño la actividad de taxista tengo la oportunidad de compartir y vivir otras realidades”.

Todo comenzó cuando el padre Témer realizando junto con los chicos de Infancia Misionera la colecta Más por Menos, llegó a la parada de taxi y vio en el lugar el cartel que decía: “Se necesita chofer”.

Explicó que en su interior sintió que era una señal que Dios le estaba enviando. Luego de finalizada la colecta se dirigió para hablar con Omar y Lidia (dueños de la parada de taxi) a quienes les manifestó que quería el trabajo de chofer que estaban solicitando, a lo que le respondieron que si necesitaba plata, no hacía falta que trabajara, ellos lo ayudarían, pero él les pidió la oportunidad de poder realizar el trabajo y estar en contacto con la gente y les expresó que no era una necesidad económica, ya que la pequeña asignación que recibe como párroco, la usa para gente pobre que necesita ayuda, pero no tiene necesidades.

Antes de informarle al obispo sobre su decisión de trabajar en la parada de taxi, lo habló con el sacerdote que lo bautizó y otro religioso, quienes le dieron todo su apoyo. Luego el obispo no solo lo autorizó, sino que le dio todo su apoyo, le manifestó que con este trabajo iba a tener una óptica de la realidad desde otro punto, otra mirada de la realidad.

Además Témer aclaró: “Yo no me subo al taxi para predicar, ni para traer católicos a la iglesia, ni para los que no son católicos, hacerlos católicos, ni para que el que no cree el Dios, que crea”.

“El taxi se ha transformado de alguna manera, en un lugar de charlas personales, de pedido de oraciones, de compartir alguna tristeza, alegrías y la esperanza de la gente se da todos los días; por otro lado cada encuentro con el pasajero, es una alegría, donde el taxi de alguna manera es como secretaria parroquial ambulante, porque vamos a todos los barrios, los cercanos y los lejanos y este servicio me permite acercarme a toda la gente, aconsejarle, darle una respuesta, por ahí no se acercarían a la parroquia y, por otra parte, como una sede de Cáritas ambulante”.

“Fui a visitar a una abuela con su nieta, donde me vine muy triste, porque su casa es un comedor, una piecita y el baño, quienes duermen en el piso, con solo una manta, donde la abuelita le brinda todo el amor y el cuidado que puede a su nieta, tratando de reemplazar el amor de su hija que ha fallecido.

Cuando empecé a trabajar, anduve toda la semana pensando cómo podía conseguirles las camas, para mejorarles de alguna manera, una mejor forma de vivir…. subió una señora al taxi, me reconoció, y me dijo: “tengo unos muebles para regalar” y le digo “yo necesito dos camas” a lo que me responde “es que son dos camas las que precisamente tengo para regalar”, entonces sin querer, esta abuelita que está criando a su nieta, yo trabajando logro sin querer, que esta persona me ofrezca lo que justamente esta abuelita necesitaba”.

“Yo no le estoy sacando tiempo a la iglesia de mi sacerdocio, lo que sí estoy a 20 metros de la parroquia y el que me necesite para lo que sea, estoy a disposición, donde tengo todas las garantías de poder ejercer mi sacerdocio.

Los sacerdotes no es que hacemos de sacerdotes, sino que somos eso las 24 horas del día, que agradezco a Dios, hoy me da la oportunidad, no de trabajar de sacerdote a la mañana, sino de ejercer mi sacerdocio de otra manera y estar en contacto con muchísima más gente que si yo tratara de hacerlo de forma convencional”.

Luego de finalizada su jornada laboral en el taxi, a las dos de la tarde, Témer continua su actividad en la Parroquia Cristo Obrero hasta la hora que sea necesario, ya que nunca se ha puesto un horario cuando alguien lo necesita.

Témer agradeció en primera instancia a Dios, a su madre y hermanos que lo respaldan para poder concretar este sueño, a Omar y Lidia que le abrieron las puertas, a Obispo que le dio la autorización para poder realizarlo, a la gente de la comunidad de Catriel que no solo le dio un tremendo respaldo, sino aliento y felicitaciones por la decisión tomada que supero todas sus expectativas y, por último, agradeció al Papa Francisco. (ADN)

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