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Alejandro Passarelli se desempeñaba en el hospital Castro Rendón y la Clínica San Agustín de Neuquén. Profundo dolor en la comunidad médica por su fallecimiento

Simple, solidario, confiable, humilde, comprometido, amante de la naturaleza, criterioso, consejero, familiero, buen amigo. Así era el médico traumatólogo Alejandro Passarelli, quien murió este jueves por coronavirus. Su fallecimiento conmueve a toda la comunidad médica de Cipolletti y Neuquén, incluidos sus pacientes.

El “Tano” Passarelli tenía 59 años, era traumatólogo, especialista en columna y miembro de la Sociedad Argentina de Patología de la Columna Vertebral. Si bien era cipoleño, su labor se desarrolló mayoritariamente en la capital neuquina, donde se desempeñaba como jefe del servicio de traumatología en el hospital Castro Rendón desde antes de los año ’90. También atendía en la clínica San Agustín, donde permaneció internado tras su regreso de Europa y murió este jueves poco antes de la madrugada.

“Todos nosotros tenemos un inmenso dolor y tristeza. Era una persona apasionada de lo que hacía, muy comprometida con sus pacientes, con el sistema de salud público y es una verdadera pérdida”, aseguró el director del hospital Castro Rendón, Adrián Lammel, en contacto con LM Neuquén.

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“Era una persona capaz en todo lo que hacía y siempre tenía la capacidad de enfrentar las cosas que lo rodeaban para darles una solución y salir de eso. La verdad que ha dejado un profundo dolor en todos nosotros. Era una persona muy humana, muy trabajadora y sobre todo muy compañera y muy afectuosa. Estamos muy conmovidos“, agregó Lammel, notablemente consternado.

Sus pacientes también se expresaron con profundo dolor ante su partida. “Fui a atenderme por primera vez hace 29 años. El tendría 30 y ya era toda una autoridad en patología de columna. Petison, medio pelado, con su guardapolvo ridículamente hasta la pantorrilla. Siempre se cargó a sus pacientes al hombro. Me dio los mejores consejos para mi escoliosis y hernias discales. Fue un gran traumatólogo, quizá por eso era difícil sacar un turno con él. Todos puteabamos escuchar el sonido ocupado del celu de su secretaria. Hoy quisiera que siga ocupado, pero no será así. Gracias Alejandro por todo lo que me enseñaste!”, expresó Patricia, de 60 años, paciente del doctor y vecina del oeste neuquino.

“No solo fue la persona que me salvó la vida, siendo muy piba, con una escoliosis severísima y una operación riesgosa, que me ayudó a sobrellevar con paciencia, sino que siempre acompañó el proceso de muchísima gente que sufría dolores de columna; excelente doctor y amigo”, recordó Ailén, de 28 años y artista de la ciudad.

Quienes conocieron a Passarelli coinciden en la grandeza de su persona y, aseguran, lo recordarán por lo que fue en vida, a pesar de su dolorosa ausencia.

 

(Lamañananeuquen)

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