Tres sanrafaelinos vivieron una tremenda pesadilla. Todo ocurrió entre el jueves a la noche y el sábado, luego de haber huido de un campo situado al sur de Mendoza, cerca del límite con La Pampa. Los hombres, de 32, 23 y 20 años, habían sido contratados para hachar en un monte de algarrobo, pero cuando arribaron al lugar se encontraron con que su empleador no les daba suficiente agua y les descontaba el alimento de la paga diaria.El mal trato y las pésimas condiciones laborales los obligó a escapar por una zona rural desfavorable. Se perdieron, sufrieron el frío, el calor y estuvieron sin comida ni agua. Fueron encontrados gracias a que uno de ellos logró obtener señal en su celular y dio aviso a la policía.

Deshidratados y con dolencias físicas, los tres hombres fueron asistidos el sábado en Santa Isabel, lugar al que arribó personal del Area de Trata de Personas de la fuerza pampeana e intervino además la fiscal Alejandra Moyano de Victorica. Al tratarse de un delito federal, la representante del MPF de La Pampa dio intervención a la Justicia federal que ya investiga la causa.

Conocido el hecho, efectivos de Cochicó (ubicado en cercanías de la ruta 143, en el lado mendocino) también participaron de la búsqueda. Ambulancias de La Pampa y Mendoza asistieron en principio a los trabajadores que fueron trasladados luego hacia el hospital Doctor Manuel Pérez de Santa Isabel.

Rescate.
El subcomisario Omar Sabaidini, jefe de la dependencia policial de Santa Isabel, comentó ayer a LA ARENA que el sábado a las 18 horas “recibimos un llamado al 101 que avisaba sobre tres personas que estaban perdidas en el campo y creían que estaban cerca del límite entre La Pampa y Mendoza”. Acorde a los conocimientos que los efectivos tienen de la zona mencionada, iniciaron un operativo de rastrillaje hacia el sector donde se sabe que un teléfono puede recibir señal para realizar la llamada. El subcomisario recordó que, acompañado por el cabo Mauro Ortiz, emprendieron viaje por la ruta 143 en dirección al norte y “cuando llegamos al límite interprovincial, giramos hacia la derecha, porque a la izquierda está Puente Los Vinchuqueros y hay recorrido de gente, por lo tanto estimamos que estaban hacia el otro lado”. Luego de atravesar varias tranqueras, alpatacos y huellas enlodadas producto de la lluvia, y en un lapso de tiempo de dos horas y media aproximadamente, los uniformados hallaron a los tres sanrafaelinos perdidos. “Fue rápido, llegamos bastante directo, era buscar una aguja en un pajar, pero logramos dar con ellos”, relató Sabaidini.

¿Por qué huyeron?
Los tres hombres habían recibido una oferta de 300 pesos diarios para hachar algarrobo en el monte. Les dijeron que iban a llenar un chasis por día y al sacar cuentas les convenía. Ellos llegaron al puesto de trabajo el miércoles 23, pero lamentablemente se dieron cuenta que los habían engañado porque en “el monte” había un algarrobo cada 300 metros y el resto del terreno estaba comprendido mayormente por alpataco y piquillín. “Los tenían muy mal, para alimentarse les daban papas que les descontaban de la paga, además de que les daban muy poca agua; y la persona que los llevó alteró la batería del tractor para que no escaparan y les dijo que el camión que había no funcionaba”, confió Sabaidini. Los muchachos decidieron irse y el “patrón” les había mencionado que se encontraban a 12 kilómetros de la ruta y que en cualquier lugar había agua; por lo tanto comenzaron a caminar hacia San Rafael. Sin embargo los hombres se perdieron en medio del trayecto.

Odisea.
La odisea fue tal que se vieron obligados a beber agua salada de una represa y producto de ello sufrieron malestar físico y estomacal. También tuvieron que tomar agua de los charcos que se formaron por las precipitaciones de días previos. “Cuando los hallamos hacía 36 horas que estaban deambulando entre los campos. Estaban en territorio pampeano, pero todo ocurrió en la parte de Mendoza”, siguió el efectivo.
Luego de sobrevivir a la tremenda experiencia, los tres hombres se mostraron “muy quebrados anímicamente. Hablaban un poco y lloraban, pensaron que no salían”, dijo Sabaidini. “Uno de ellos nos contó que en la noche no podía dormir, que oía cosas. Al día siguiente, cuando salió el sol y volvieron a caminar, uno se dio vuelta y observó que los venía siguiendo un puma… tenían las horas contadas”, continuó el uniformado.
“Sufrieron mucho, los encontramos descalzos, de tanto caminar ni siquiera les aguantó el calzado. Tenían los pies hinchados, con ampollas. Tenían agotamiento físico y deshidratación. Vivieron una situación extrema”, concluyó el subcomisario.

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