golpeador Nadia

Laureano González fue detenido ayer en horas de la tarde por personal de la Brigada de Investigaciones en el barrio Santa María de La Pampa. En el lugar también fue detenido el dueño de la casa donde se estaba alojando, debido a que se presume que fue cómplice del fugitivo.
El joven estaba prófugo luego de ser apuntado como el principal sospechoso de agredir salvajemente a Nadia Lucero hasta dejarla inconsciente y abandonarla en la Guardia del Hospital Lucio Molas.
La captura se produjo ayer pasadas las 19, en la calle Ferreyra Norte del barrio Santa María de La Pampa. El presunto agresor fue detenido y se secuestró el automóvil en el que escapo el pasado domingo luego de dejar a la víctima en el nosocomio, un Bora color gris.
Según indicaron fuentes judiciales a LA ARENA, la detención se dio en el marco del fuerte operativo que se desplegó en toda la provincia, principalmente en la ciudad de Santa Rosa. «En el barrio Santa María de La Pampa se pudo divisar un bulto en un patio, se trataba del coche que estábamos buscando», precisaron.
De esta manera, se pudo dar con su paradero y culminó detenido. Además, se detuvo al dueño de la vivienda donde se encontraba González, quien presuntamente le habría ayudado a evadir a la Justicia.
Por otro lado, indicaron que el joven de 28 años continuará detenido hasta que se lleve a cabo la Audiencia de Formalización, la cual «seguramente» será realizará durante la jornada de hoy. Allí, será acusado, a priori, de «femicidio en grado de tentativa».

Detención.
Fuentes policiales explicaron a LA ARENA que el personal de la Brigada de Investigación arribó al lugar gracias a «una información». Luego, procedieron a delimitar la zona y «aseguraron los techos y los patios».
En ese momento, divisaron que en el patio de una vivienda se encontraba un Volkswagen Bora que cumplía con todas las características del vehículo sospechoso. Ante esto, personal policial golpearon la puerta de la vivienda y atendió el dueño de casa. Los efectivos observaron que desde el interior de la casa se asomó González, lo que habilitó el ingreso y su posterior detención.
Con respecto al dueño de la vivienda, también fue demorado debido a que sería quien le habría ayudado a evadir a la Justicia. Según pudieron establecer, González habría estado en la casa desde el lunes por la noche «como mínimo». Por estos motivos, será investigado por presunta complicidad.

Las patentes y un arma.
Durante el allanamiento, los efectivos policiales constataron que el sospechoso tenía «un arma de fuego, precisamente una carabina, por lo que se sospecha que no tenía ninguna intención de entregarse».
Según pudo averiguar este arma, el arma se encontraba en el comedor, al alcance de González, quien se encontraba a un costado. La carabina fue secuestrada junto a «una mochila con objetos personales, con los que él se estaba moviendo por el momento».
Otro dato llamativo es que González, al saber que era intensamente buscado por la Policía y que se sabía el dominio del vehículo en el que circulaba, había quitado las patentes. «Tenía las dos patentes arriba de la mesa, no tenía intenciones de entregarse», insistieron.

Brigada custodiada.
González quedó detenido en la Brigada de Investigaciones. Según comentaron fuentes policiales, anoche el lugar estuvo custodiado por personal de Canes y del Grupo Especial. «Están dando un marco de contención en la sede», señalaron.
Además, en el lugar se hizo presente el ministro de Seguridad, Horacio di Nápoli, el fiscal a cargo de la causa, Walter Antonio Martos, el jefe de la Unidad Funcional de Género, Carlos Cano, y el jefe de la División Análisis de la Telecomunicaciones, Temístocles Torreani.

Más de 40 horas prófugo.
González se dio a la fuga luego de golpear brutalmente a Nadia Lucero, hasta dejarla inconsciente, y abandonarla en la guarda del Hospital Lucio Molas el domingo por la noche. Luego de que la Policía tomó conocimiento, desplegó un fuerte operativo por toda la provincia para dar con su paradero. A su vez, los procedimientos incluyeron a todas las seccionales de la capital pampeana, los puestos camineros y distintas dependencias provinciales.
A su vez, se realizaron diversos allanamientos en distintas zonas de Santa Rosa, donde se sospechaba que se encontraba el fugitivo.
Sin embargo, González se mantuvo prófugo aproximadamente 43 horas. Por ello, se presume que fue ayudado por amistades allegadas a él, como el dueño de la vivienda donde fue detenido.

«Lo único que queda es esperar»
A las 13 de ayer, luego de recibir el parte médico, Jorge Lucero le dijo a LA ARENA que su hija «está en el mismo estado que entró, no hay cambios ni para bien ni para mal, está ahí. Le empezaron a dar diuréticos para ver si le pueden limpiar el riñón, si no tienen que hacerle diálisis. También le agregaron antibióticos a la medicación que ya le venían suministrando».
«Mañana (por hoy) a las 12 vamos a volver a tener comunicación con los médicos, nos dijeron que todos los mediodías nos van a pasar un parte. Ahora lo único que queda es esperar, otra no hay», señaló Lucero.

«Le dieron tiempo para que se vaya»
Más de un centenar de personas se acercó ayer a la Ciudad Judicial a pedir justicia por Nadia Lucero, la joven de 22 años que desde la noche del domingo pelea por su vida. Nadia está internada en la terapia intensiva del Hospital Lucio Molas, tras haber sido brutalmente golpeada, hasta dejarla inconsciente, por su pareja Laureano González, quien finalmente ayer fue detenido tras estar prófugo de la Justicia desde el domingo por la noche.
Jorge Lucero, el padre de Nadia, luego de haberse reunido con el fiscal interviniente en la causa, Walter Martos, dijo que «el fiscal nos dio toda la seguridad de que están trabajando intensamente».
González estaba en pareja con su víctima desde hacía algunos meses, y convivían, «pero yo había tenido muy poco trato con él. Lo había visto un par de veces nomás. De mi parte nunca había visto signos de violencia, ni mi hija lo había denunciado antes», explicó el padre.
Lucero señaló que antes de dejar a Nadia en el hospital, «él la llevaba en el asiento de atrás del auto, fue a la casa de mi otra hija a decirle que se había descompuesto, que subiera. Cuando ella abre la puerta para subir, ve que hay un arma y el tipo tenía cerveza, entonces no quiso subir».
«Ella la quiere bajar a la hermana y entre los gritos, sale el marido de ella y él arranca y se va, no sabíamos adónde. Entonces ella corre a mi casa a avisarme y ya mi otra hija había llamado a la policía. Esto fue entre las nueve y media y las diez de la noche».

Inentendible.
Lucero dijo que «cuando la deja en el hospital, había policías. Para nosotros es inentendible, porque él se baja con ella en brazos, sale una enfermera y el policía con la camilla. El la pone en la camilla, se sube al auto y se va».
«No lo pararon, no lo detuvieron. El policía no llamó enseguida a que lo alcanzaran, nada. Le dieron todo el tiempo para que se vaya. Yo tardé aproximadamente 20 minutos en llegar al Hospital y recién empezaban a llegar los patrulleros. Me entero ahí que estaba golpeada, porque los médicos me llaman y me enseñan cómo estaba».

Lesiones previas.
Luján Lucero, hermana de Nadia, había dicho que «en varias ocasiones la vimos con quemaduras y con cortes, pero ella siempre atribuyó esas heridas a su trabajo: es cocinera». Consultado sobre estos dichos, el padre dijo que «no había visto golpes anteriores. Las tres hermanas son muy unidas y estaban mucho tiempo juntas, pero con ella nos juntábamos los domingos, porque vivíamos uno en cada punta. Nos veíamos a la cruzada y nada más».
«Los hijos de Nadia ahora están con otra de mis hijas. No son hijos de él y no estaban presentes cuando ocurrió todo», dijo Lucero, y agregó que «ellos convivían en la casa donde pasó todo».

Antecedentes.
«El fiscal quedó de ir informándonos todo, como están trabajando, quedó de llamarme. Sabemos que en un allanamiento se secuestraron muchas pruebas, pero no me dijeron cuáles».
«El estuvo involucrado en el tema de los dólares, de la señora que vendió la casa. Me acaban de decir que él tenía muchísimos antecedentes, incluso uno de un caso similar a este», expresó.
«Conozco de nombre o vista a algunos de sus familiares, pero nadie se puso en contacto conmigo. El trabajaba en la construcción, no sé bien», concluyó Lucero.

Con antecedentes y con auto secuestrado
El comisario inspector Claudio Cano, coordinador de la Unidad Funcional de Género, Niñez y Adolescencia, dijo ayer que el detenido Laureano González «ya habría estado involucrado en otras situaciones delictivas, de delito contra la propiedad, por lo que el auto estuvo secuestrado por la Policía».
«Tenemos registro también de antecedentes de violencia de género con una pareja anterior», anticipó, horas antes del operativo de detención.
Sobre el momento registrado en el Molas cuando la víctima fue llevada a la guardia, Cano explicó que «luego de dejarla, (González) salió por la Avenida de Circunvalación, de eso tenemos registro por las cámaras de videovigilancia, pero después seguramente ha salido por caminos vecinales, calles de tierra que no son monitoreadas, y de ahí le perdimos el registro».
«Fue a la guardia a pedir auxilio, y cuando salieron en su ayuda se fugó. La mujer estaba en el asiento de atrás del auto, lo ayuda el personal del hospital a bajarla del auto y apenas el personal de salud empieza a asistirla, él se da a la fuga», añadió.
Cano agregó que «ella tenía un leve hematoma en la cara, pero al estar vestida, el resto del cuerpo no se le veía. Por esto no hacía suponer que fuera una víctima agredida, lo que hubiese ameritado que se lo detenga y se le impida moverse. Empezó a trabajar el personal de salud y después no anoticiamos con todo el cuadro en el que la víctima se encontraba, con torturas y ensañamiento».

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