El representante de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas -AIC- Elías Sapag dio detalles de los dramas que afrontará la región como consecuencia de la extensa sequía y la escasez de agua en las cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro.

El funcionario informó que solicitó a las autoridades parlamentarias de las provincias de Neuquén y Río Negro en el congreso de la Nación, las gestiones pertinentes para que el gobierno nacional declare el estado de emergencia, como ya lo hicieron estas dos provincias, con el objetivo de recibir ayuda que permita atender los dramas que se adelantan.

Sapag indicó que el inconveniente central radica en el décimo tercer año de sequía que se está atravesando.

“Hemos perdido 2 mil 700 millones de litros de agua del año pasado a este y 6 mil millones respecto a la media”, indicó el referente, quien agregó que “nos encontramos con un invierno que en los meses de mayo, junio y Julio perdió el 50 por ciento de las posibilidades de humedad en lluvia o nieve”.

Para colmo de males, el pronóstico anticipa jornadas cálidas para los primeros días del mes de agosto.

Lo que no anuncia el pronóstico y es lo que más preocupa, son lluvias que permitan revertir esta grave situación.

“Por todo esto, la autoridad de cuencas con sus atribuciones determinó la emergencia que significa que el agua que se encuentra en los embalses está disponible para las ciudades y para el  riesgo; y la generación de energía se deberá limitar al uso de esta cantidad de agua”, informó Sapag.

El hombre destacó que quienes están río abajo de las represas tendrán garantías de uso ” pero no de abuso”. “Debemos ser solidarios con quienes verdaderamente van a sufrir de este drama, que son los que se ubican río arriba de las represas”, agregó.

“Esta declaración de emergencia es para tomar el dominio y garantizar el bien de la ciudadanía. Tenemos herramientas para prepararnos y pretendemos ser previsores”, destacó.

Adelantó que: “Tenemos que prepararnos para una primavera y un verano que serán muy calurosos y esta cantidad de agua debemos preservarla para los ciudadanos”.

Según estimaciones de la propia AIC, el 10 por ciento del agua de las cuencas se utiliza para garantizar el consumo humano en las localidades, el 20 por ciento lo utiliza la industria – la energía inclusive -, y el 70 por ciento restante el riego.

(NoticiasNet)

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