El gobierno argentino y el chino trabajan desde hace varios meses en sentar las bases para futuros acuerdos entre empresarios de ambos países destinados a establecer en la Argentina una serie de polos de producción porcina que será destinada a subsanar parte de las 20 millones de toneladas que hoy faltan en el país oriental. Según un consultor del sector, el megaproyecto podría desembarcar en La Pampa, donde se prevé una fuerte inversión.
«El mundo produce 1.000 millones de toneladas de carne de cerdo y la mitad de eso lo consume China, aunque por la peste porcina africana, a ese país le faltan 20 millones de esas toneladas. Ese tema sanitario posiblemente no sepamos si se solucionará y por eso han decidido producir cerdos en otros países», explicó Juan Luis Uccelli, ingeniero zootecnista y consultor de la industria porcina.
En declaraciones a Radio Noticias, Uccelli contó que para llevar adelante la producción, «habrá empresarios chinos que van a asociarse con empresarios argentinos para producir cerdos argentinos con soja y maíz que serán exportados a China». En esa línea, detalló que «será un proceso de desarrollo» que pretende producir 900 mil toneladas de carne porcina destinada al mercado chino.
Para hacerlo, empresarios chinos invertirían dinero en algunas de las provincias argentinas asociados con productores y empresarios locales. Según Uccelli, el 75% del desarrollo será financiado por los empresarios extranjeros mientras que el 25% restante quedaría en manos de los actores locales. Y una de las provincias elegidas sería La Pampa.
«Habrá núcleos de 12 o 15 mil madres ubicados en muchos campos con un radio de 150 kilómetros y se utilizará mano de obra argentina ya que hay personal capacitado en la materia y se pueden capacitar aún más personas, algo que generará trabajo local en la región y generará un polo de producción con valor agregado muy interesante», sostuvo Uccelli.
En relación al desarrollo local, agregó que «hay que conseguir pampeanos que quieran armar el proyecto» y consideró que «en La Pampa hay gente para generar un núcleo productivo así».

Beneficios económicos.
Según el especialista, el desarrollo del proyecto demandaría el uso de maíz y soja argentino para alimentar a esos cerdos. «Hoy en Argentina el sector porcino consume el 3% de la producción total de maíz y el 1% de la producción sojera. Con la puesta del proyecto, se consumirá el 6% del maíz y el 2% de la soja», manifestó Uccelli.
A su vez, resaltó que se generará un importante valor agregado que generará dólares en el país. «Hoy una tonelada de maíz se vende a 150 dólares y con el proyecto se exportará una tonelada de carne de cerdo que está entre 2.500 y 2.800 dólares. Al calcular, se dejan de exportar 700 dólares de costo por animal pero se exportarán 2.000 dólares más con el animal», sostuvo.

Cuestionamientos.
A principios del mes de julio, Cancillería difundió una comunicación entre su titular, Felipe Solá, y el ministro de Comercio de la República Popular China, ZhongShan, en la que se anunció la asociación entre ambos países.
Inmediatamente, un grupo de referentes de distintos sectores emitieron un comunicado en el que esgrimieron una serie de cuestionamientos al proyecto al considerar que el desarrollo de industrias con aglutinación de cerdos puede ser un caldo de cultivo para la aparición de nuevos virus y bacterias producto del hacinamiento de animales.
En relación a eso, Uccelli aseguró que «en el documento ponen la palabra pandemia y eso se relaciona con algo negativo» y opinó: «Se armó un lío bastante grande porque hicieron una ensalada que genera miedo y queremos aclarar».
«No será algo de un día para otro sino que será un proceso de cinco años en los que vamos a producir 900 mil toneladas que están lejos de llegar a lo que China necesita, no serán 9 millones de toneladas como se dijo», aseguró.

-¿Y cuanto y cómo contamina ese tipo de desarrollo?

-Si hablamos de contaminación pensando en industria minera, el cerdo no tiene nada que ver, el cerdo produce estiércol orgánico y hay dos opciones de tratamiento: usarlo para producir biogás, que es energía, o hacer un tratamientos anaeróbicos y aeróbicos en lagunas para que después de 120 días esté la posibilidad de usar ‘fertiriego’, que es un fertilizante que permitiría la mejora de los suelos de campos agrícolas y me ahorraría de comprar fertilizantes.

– ¿Y la producción de madres chinas en Argentina podrían generar virus?

-La genética china está muy por debajo de lo que se puede imaginar, con el perdón por la expresión, no sirve para nada. Argentina se seguirá abasteciendo de la pirámide, de la entrada anual de entre 1.000 y 2.000 animales por año que vienen de Canadá y Brasil, de manera tal de llegar a una población de 300 mil madres. Eso lo controla el Senasa, que es quién hace los análisis en los animales que permanecen en cuarentena. Y si da negativo esos animales entran al país, sino se sacrifican. En síntesis, los cerdos serán argentinos así que no hay problemas.

Condiciones de resguardo.
Durante la entrevista radial, Uccelli aseguró que en el armado del acuerdo de base entre ambos países se agregaron cláusulas destinadas al resguardo de la producción porcina nacional.
«Cuando empezaron las conversaciones en enero planteé a la Cancillería que debíamos poner condiciones para garantizar que el producto se vaya afuera, que no quede adentro. Es decir, si ocurre el cierre del puerto chino y los animales no pueden salir por dos meses, eso generaría un problema en 4 o 5 años porque habrá la misma cantidad de producción para exportar que para el mercado interno», explicó.
Y agregó: «Si producimos la misma cantidad y no lo podemos enviar, esa producción se puede volcar en el mercado local y desaparecerían los productores y las industrias del país porque es imposible soportar un exceso tan grande del doble de producción. Por eso queremos que tengan por lo menos 4 meses de stock en cámara para que esa carne no se pueda vender en el mercado local».

Del oeste pampeano a China.
En la entrevista, Uccelli aseguró que el proyecto prevé la instalación de granjas en algunas zonas del país, y puntualizó sobre el eventual desarrollo en La Pampa. «La idea es que se generen núcleos en campos ubicados en el oeste de la provincia, y como pensamos en algo federal sería enviar la producción a Buenos Aires y por barco a China», consideró. Sin embargo, agregó que «la idea sería mandar la producción a través de la cordillera para que llegue a un puerto chileno sobre el Océano Pacífico» ya que «estamos tan lejos de Buenos Aires como del Pacífico, y mandar la producción desde un puerto chileno a China implicaría diez días menos de viaje en barco».
De esa manera, el especialista resaltó que se generarían beneficios respecto a la reducción de costos logísticos «y se deja la idea de que Buenos Aires es el centro porque tiene puerto».
De todos modos, volvió a marcar que para que se consolide el proyecto a nivel provincial «se debe armar un grupo empresario» después que se consolide el acuerdo entre ambos países y que permita iniciar las negociaciones privadas. «Se piensa hacer una reunión en noviembre», contó consultado sobre el próximo paso camino a la concreción del proyecto.

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