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Menos carne y más verduras. Las empresas de catering sumaron el consejo de nutricionistas para combatir el sobrepeso y los problemas de salud originados en la alimentación en los pozos petroleros.

Para reducir los crecientes problemas de salud que se detectaban entre los trabajadores del sector, las empresas dedicadas a alimentar al personal cerca de los yacimientos decidieron modificar el menú ofrecido y sumar el consejo de nutricionistas para desarrollar una dieta que permitiera combatir la obesidad, el sobrepeso, el colesterol alto o la hipertensión arterial.

Así, y desde ya hace algunos años, los petroleros que comen en los comedores de los yacimientos redujeron el consumo de carnes rojas e incrementaron la ingesta de verduras de todo tipo.

A su vez, se limitó la oferta de sal y panificados, así como postres dulces elaborados, que fueron remplazados por ensaladas de frutas o frutas al natural.

Horacio Vargas es empleado de TransBox, una empresa que se dedica a la preparación de viandas para los trabajadores del sector en distintos yacimientos. A 60 kilómetros de Rincón de los Sauces, atiende uno de los 30 comedores de la firma, donde almuerzan y cenan unas 100 personas, y asegura que desde hace 4 o 5 años se notan cambios que buscan generar hábitos más saludables en relación con la comida.

“En la entrada del comedor suele haber un nutricionista contratado por la empresa que da información sobre los tamaños de las porciones y los tipos de alimentos que hay que comer”, detalló Vargas y mencionó algunos cambios que efectuaron en la cocina: las porciones se achicaron con la posibilidad de repetir, se retiró el pan y la sal de la mesa, y las carnes rojas ya no se ofrecen todos los días.

En su mayoría, los trabajadores pueden retirar viandas o comer en los comedores un menú establecido previamente, que incluye mayor variedad de carnes, como pollo y pescado, ensaladas y otras verduras, que se suman a los tradicionales asados dos veces por semana y las pastas de los domingos al mediodía.

Aunque desde las cocinas aseguran que aún hay quienes se quejan por la presencia del pescado en el plato y prefieren comer asado todos los días, aclaran que se notan algunos cambios en la alimentación.

“El 70% prefiere tomar agua y no jugo o gaseosa”, detalló Vargas y agregó que son pocos los que piden pan, que ya no está presente en una panera sin ser solicitado.

Aunque muchos adoptaron el gusto por la ensalada de frutas y se entusiasman con alguna guarnición, aún se resisten a la presencia de verduras en los comedores.

“Tenemos un porcentaje mínimo de vegetarianos, que casi siempre son mujeres, pero sí se hacen más viandas para celíacos, es algo a lo que se le empezó a prestar más atención”, aclaró Vargas.

En los desayunos, por ejemplo, ya hay quienes eligen endulzar las infusiones con edulcorante. Sin embargo, la mayoría come sándwiches de jamón y queso e ignoran las frutas o la mermelada. Por otro lado, suelen consumir durante el día yogurt y galletitas dulces en los espacios de trabajo, en otro cambio de la tendencia de las opciones de ingesta más livianas por las se comienza a optar en los yacimientos.

Para Vargas, los cambios de hábitos generaron un resultado positivo, y apuntan a seguir el consejo de las aseguradoras de riesgos de trabajo, que aconsejan descensos de peso para que los empleados puedan hacer trabajos de fuerza sin lesionarse.

Aunque aún se nota un incremento en la masa corporal de los trabajadores desde que se inician en las tareas, hay quienes sintieron el impacto positivo de los cambios de hábitos y tienen mejores resultados en los controles de rutina, algo que rinde en el día a día y en el tiempo de descanso.

 

POR SOFIA SANDOVAL / [email protected]

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