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Petroleros y consumos problemáticos: el vínculo con el estrés, la alta responsabilidad y el aislamiento

El estrés, la alta responsabilidad y el aislamiento son factores de riesgo para los empleados de la industria hidrocarburífera. A esto se le suman condiciones laborales particulares como los diagramas, que marcan las vivencias y sus vínculos.

El estrés constante, la alta responsabilidad y el aislamiento, pueden ser factores de riesgo de cara a los consumos problemáticos para los trabajadores de la industria. Profesionales de la salud y autoridades provinciales coincidieron en la importancia de reconocer la multidimensión que tiene la problemática.

Al ser una problemática dentro de un ámbito laboral, implica “poder construir una cultura organizacional preventiva y de cuidado que tiene que ver con aumentar las posibilidades para que una persona tenga los medios necesarios cuando se vea afectado por cualquier enfermedad, entre ellas los problemas de salud mental”, subrayó el subsecretario de Ciudades Saludables y Prevención de Consumos Problemáticos de Neuquén, Hernán Ingelmo en diálogo con Energía On.

Entender los consumos problemáticos requiere reconocer las motivaciones que llevan a la situación en lugar de centrarse en las sustancias y sus efectos. Se trata de “una problemática de salud mental que es multidimensional. Lo importante no es solamente el sujeto que consume, sino el contexto donde sucede”, remarcó.

En la industria hidrocarburífera hay factores de riesgo como sucede en otros ámbitos laborales. En particular, estos son “el estrés que viven las personas, las presiones que se sufren en el mundo hidrocarburífero como la productividad, las que se sufren en el ámbito afectivo-emocional al vivir en campamentos, en la soledad y lo que significa también tener altos ingresos”, indicó.

Según explicó el referente, en el ámbito laboral resulta necesario analizar las condiciones de trabajo físicas, materiales, sociales y ambientales que son de riesgo para la salud de los empleados. Cada empresa cuenta con sus departamentos de salud laboral que lleva a cabo controles de distinta forma relacionados con los consumos.

Tanto empresarios como gremialistas deberían tomar compromisos en la materia: “Deben tener una cultura organizacional preventiva y de cuidado. Esto se traduce en que las personas que atraviesan problemática de consumo puedan manifestarla y que haya posibilidades dentro de las empresas de asumir esa situación con medidas concretas de tratamientos, reubicaciones, condiciones para que esa persona se recupere”.

“El compromiso del trabajo en redes y de espacios participativos de todos los actores sociales es quizá el desafío más difícil, pero más urgente en la prevención y abordaje de los consumos problemáticos en nuestra sociedad”, coincidió la psicóloga consultora del dispositivo de contención en factores de riesgos psicosociales de Meopp ART Mutual, Laura Martín.

Por eso, buscan “facilitar herramientas de abordaje y espacios de diálogo participativo, de capacitación y reflexión, para las empresas, los trabajadores y sus familias. Los consumos problemáticos no tienen una prevalencia específica en la industria hidrocarburifera, sino que, visto desde su complejidad multicausal, es un problema a abordar desde lo social, lo institucional y comunitario”, señaló.

En el caso de las pequeñas y medianas empresas contratadas, Ingelmo sugirió que las firmas grandes podrían poner a disposición un área de salud ocupacional para ofrecer los abordajes a sus empleados.

A través de la secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación (Sedronar), se publicarán los resultados de una encuesta sobre consumos problemáticos. Según información preliminar, en la industria hidrocarburífera el patrón mayoritario es de varones adultos. Allí “hay un alto consumo de cocaína”, adelantó el referente.

“Todos los consumos son problemáticos porque ponen en riesgo las capacidades individuales que a su vez ponen en riesgo la vida de otras personas. Genera mucho dolor, pero lejos de invisibilizar esa problemática dentro del ámbito laboral, lo mejor es poder ponerlo sobre la mesa y establecer estrategias conjuntas entre empresarios y gremios en el modo de abordaje”, cerró Ingelmo.

La línea 141 está disponible las 24 horas para orientación y acompañamiento sobre consumos problemáticos.

Trabajo en el petróleo y los consumos problemáticos: la ART en la Cuenca Neuquina fue la primera en contar con un dispositivo


En la Cuenca Neuquina, una vez iniciada la pandemia por Covid-19, la Aseguradora de Riesgos de Trabajo Meopp (Mutual de los Empleados y Obreros Petroleros Privados) comenzó a “trabajar con el acompañamiento psicosocial y de emergencias junto a redes de abordaje comunitario”, comentó la psicóloga consultora del dispositivo de contención en factores de riesgos psicosociales de la ART, Laura Martín, en diálogo con Energía On.

El compromiso del trabajo en redes y de espacios participativos de todos los actores sociales es quizá el desafío más difícil

Laura Martín, consultora del dispositivo de Meopp ART Mutual

Con esta experiencia desarrollaron “el dispositivo de contención de factores de riesgo psicosocial en el trabajo, siendo la primera ART del país en abordarlos. Esto representa un gran avance frente a las múltiples problemáticas relacionadas con la salud mental en el ámbito del trabajo”, indicó.

Desde el dispositivo llevan a cabo “cursos, jornadas, charlas y actividades tanto presenciales en las empresas como virtualmente, mediante la plataforma de capacitación FOCO, concientizamos, sensibilizamos y brindamos herramientas de abordaje de los factores de riesgo psicosociales”, enumeró.

Abordan hábitos saludables, alimentación, pausas activas en el trabajo, primeros auxilios psicológicos, gestión de las emociones, consumos problemáticos, entre otros.


Trabajo en el petróleo y consumos problemáticos: cómo afectan las condiciones y los riesgos laborales


Los trabajadores de la industria hidrocarburífera están en constante exposición a riesgos laborales. Entre ellos, tienen una “elevada probabilidad de accidentarse por la peligrosidad de las tareas realizadas”, se lee en el manual de buenas prácticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. A esto se le suman condiciones laborales particulares como los diagramas, que marcan las vivencias diarias de los trabajadores y sus vínculos.

“Mucha angustia, malestar, estrés, insomnio. Lo que aparece como recurrentemente es el significante de pérdida. ‘Yo perdí a mi familia, perdí la vida de mi hijo, perdí la juventud’”, comentó Lía Guerra, psicóloga que estudia el impacto en la salud mental de los trabajadores petroleros de las condiciones laborales del sector en el Golfo San Jorge, una de las cuencas productivas más importantes del país.

Guerra trabajó unos quince años en Caleta Olivia atendiendo consultas. Se trata de una localidad petrolera por excelencia, donde “toda la función y la organización socio-comunitaria deriva de la organización productiva”, indicó. Allí, los primeros acercamientos a su tema de investigación se relacionaron con charlas en su consultorio tanto de trabajadores como de sus familiares.

Los trabajadores que atendió expresaron “la cuestión de sentirse como extraño en la casa o fuera de lugar. Es bastante lógico pensando en los que hacen diagramas. Les pasa también a sus parejas, que les molesta la presencia cuando pasan algunos días de que volvieron del campo. Sucede incluso en relaciones jóvenes”, relató.

En los niños se refleja a través de ausencias relacionadas con “la ley. El padre cumple una especie de función relacionada con la autoridad, que cuando no está o se presenta de forma periférica se hace evidente”, relató. Así aparece el impacto de la condición de vida generada por la situación laboral de la industria.

Por un lado, hay un debilitamiento del vínculo relacionado con la familia, pero por otro, “hay otra afiliación diferente y especial con este otro grupo que es con el que comparten la experiencia laboral. El vínculo entre el grupo de compañeros del equipo toma más relevancia. Son los únicos con los que pueden compartir la experiencia de estar en el campo”, detalló.

“Lo que escuchás hablando con la gente es el registro del malestar permanente pero aparece ahí la cuestión salarial como la contrapartida que hace que valga la pena o que justifique estas situaciones”, señaló. Por eso, remarcó la importancia de que “los trabajadores tomen como un mayor grado de conciencia el modo en que esa forma de trabajo condiciona y determina su vida”.

(Río Negro)

 

 

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