La Justicia Rionegrina homologó un acuerdo y condenó a Juan Ceferino Coronado a dos años y seis meses de prisión en suspenso por el delito de abigeato. Desde la Asociación Civil Kawell Anay, su presidente Sergio Retamales expresó profundo dolor y aseguró que “la condena tiene sabor a poco”.
La comunidad de Catriel volvió a conmoverse tras conocerse la sentencia judicial vinculada a uno de los casos que más repercusión generó alrededor de la Asociación Civil Kawell Anay y la muerte de “Carlitos”, un hecho que dejó una profunda huella en la institución y en quienes acompañan diariamente su tarea social y comunitaria.
El Foro de Jueces y Juezas de la IV Circunscripción Judicial homologó el acuerdo presentado por las partes y condenó a Juan Ceferino Coronado como autor penalmente responsable del delito de abigeato. La pena impuesta fue de dos años y seis meses de prisión de ejecución en suspenso, con costas.
Además de la condena, la Justicia dispuso una serie de pautas de conducta por el término de dos años. Entre ellas, fijar domicilio y no ausentarse sin dar aviso, no cometer nuevos hechos delictivos, abstenerse de consumir en exceso bebidas alcohólicas o estupefacientes en la vía pública, realizar presentaciones bimestrales en el Destacamento Policial de Sargento Vidal y someterse al control del IAPL, que deberá remitir informes periódicos.
Otra de las medidas dictadas establece la prohibición de acercarse a menos de 300 metros del predio donde funciona la Asociación Civil Kawell Anay, ubicado a la vera de la Ruta 151 en Catriel. La resolución también ordenó las comunicaciones correspondientes y la remisión de las actuaciones al Juzgado de Ejecución.
Tras conocerse el fallo, el presidente de la institución, Sergio Retamales, compartió un mensaje cargado de emoción, dolor y bronca. “Hace unos días se hizo justicia, justicia con sabor a poco, pero fue lo que pudimos hacer”, expresó, al referirse a la sentencia dictada por la Justicia Rionegrina.
Retamales sostuvo que hablar del tema sigue siendo profundamente difícil para quienes formaron parte de este camino. “Se dictó sentencia y se hace tan difícil hablar. Sigue en mi estómago esa opresión y este nudo en la garganta. Tenemos que sanar, nos lo merecemos”, manifestó.

El referente de Kawell Anay también cuestionó el alcance de la pena y las condiciones impuestas al condenado. “Pagar, paga poco. Dos años y medio de condena en suspenso y pautas de conducta que son un chiste”, señaló, al tiempo que mencionó que quedarán antecedentes por diez años y expresó su deseo de que también exista una justicia social.
En sus palabras, Retamales volvió a poner en valor la vida de “Carlitos” y el compromiso de la institución por honrar su memoria. “Honrar tu vida, pedir, trabajar y seguir por todo lo bueno que fuiste”, escribió, reflejando el sentimiento de una comunidad que todavía atraviesa el duelo y busca reparar, al menos en parte, el daño causado.
“Me queda la esperanza de la justicia divina. Dios, la familia, la gente buena y este bendito lugar nos contenga y nos cuide”, concluyó el presidente de Kawell Anay, en un mensaje que rápidamente generó acompañamiento y muestras de solidaridad.
La sentencia reabre el debate sobre el alcance de las penas judiciales en hechos que impactan de lleno en la vida comunitaria. Para Kawell Anay, el fallo representa un cierre legal, aunque lejos de reparar el dolor provocado por la pérdida de una vida querida y valorada dentro de la institución.




















