Ocurrió en una empresa petrolera, los rodados aparecieron en Córdoba. La investigación determinó que hubo colaboración interna para cometer el frustrado hecho.
Una banda de ladrones robó tres camionetas de una empresa que prestaba servicios para YPF, en Catriel. El plan parecía perfecto, porque contaban con la colaboración interna clave y medios para cometer el hecho con éxito. Era simplemente arrancarlas y escapar.
Y así lo hicieron. Sin embargo, no tuvieron en cuenta que los vehículos estaban vigilados satelitalmente, una herramienta de seguridad habitual en estos tiempos.
A los pocos días la Policía Rionegrina encontró las tres Ford Ranger estacionadas en una cochera de la calle Colón, en pleno centro de Río Cuarto, Córdoba, aunque de los autores no tuvieron noticias.
Pero además quedó al descubierto que en la operación delictiva había participado un empleado de la misma empresa damnificada, quien fue imputado como partícipe necesario del delito de “hurto calificado por el uso de llave verdadera retenida”.
Un plan que parecía perfecto
El hecho ocurrió días antes del 14 de febrero de 2023, dado que ese día se presentó la denuncia en la policía de la localidad petrolera Rionegrina. Según la acusación expuesta por la Fiscalía representada por Gustavo Herrera, el acusado engañó a otro compañero de trabajo y se apoderó de su tarjeta magnética para ingresar y salir de la base de la compañía. Además, también se las ingenió para apoderarse del “pin” de arranque de las camionetas, del que tenía conocimiento otro empleado.
La investigación iniciada tras la denuncia penal prosperó casi de inmediato con la búsqueda satelital por los dispositivos que tenían instalados los vehículos. El seguimiento permitió a los policías llegar hasta la ciudad de Córdoba, donde los recuperaron, aunque no encontraron rastros del resto de los integrantes de la banda, que no habían sido identificados.
En tanto que la responsabilidad quedó comprobada por el testimonio de los empleados engañados, y también por el registro de las cámaras de seguridad del lugar donde se cometió el robo. A esos indicios también se sumó el aporte de los policías Fernando Río y Carlos Suazo, que estuvieron a cargo de la pesquisa.
La causa derivó en un juicio abreviado propuesto por el fiscal Herrera, quien tuvo en cuenta la ausencia de antecedentes penales del imputado. Destacó asimismo que las autoridades de la empresa propietaria aceptaban el ofrecimiento, dado que las camionetas habían sido recuperadas.
El acuerdo consistía en imponerle una pena de dos años y ocho meses de prisión de ejecución condicional, que le permitía seguir en libertad, más pautas de comportamiento por el lapso de dos años.
Admitió su culpa
El defensor Oficial Gustavo Martínez dijo que prestaba consentimiento al planteo fiscal, al reconocer que los hechos encostrados habían sido acreditados. El acusado también lo aceptó, con lo que quedó asentado que admitía haber cometido los hechos.
El juez Julio Sueldo avaló la propuesta y dictó el fallo en los términos acordados por las partes. Explicó que la prueba descripta por la fiscalía y la confesión del imputado corroboraban su culpabilidad.
En cuanto a las pautas de conducta consensuadas, se estableció que el imputado deberá mantener domicilio, no cometer nuevo delito, no consumir drogas ni abusar de bebidas alcohólicas sobre todo en lugar público y presentarse cada dos meses en el Instituto de Asistencia de Presos y Liberados.






















