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Catriel: prohíben a dos hermanos entrar al casino porque pierden y se ponen violentos

No podrán ingresar durante los próximos dos años porque una madrugada en que perdían en la ruleta se pusieron violentos, insultaron a la crupier, agredieron a una empleada de seguridad y luego le dieron una feroz paliza al policía que cumplía funciones de adicional.

El incidente, según narra la acusación Fiscal, se produjo cuando R. y M. S. apostaban en una mesa, pero como no acertaban los números ganadores comenzaron a insultar a la jefa de paño, quien llamó al policía.

El uniformado los echó del lugar y obedecieron. Pero al salir uno de ellos se llevaba una jarra de cerveza y cuando la empleada de seguridad le pidió que la dejara, la empujó y le dio patadas.

Entonces intervino el mismo efectivo policial, pero ambos arremetieron contra él. R. le dio un empujón que lo desestabilizó, y M. aprovechó para darle una piña tan fuerte que lo derribó, precisa el documento judicial. Pero no fue todo, porque le dio otros cuatro golpes más, mientras su hermano permanecía parado a su lado “manteniendo el domingo funcional del hecho”, pues si bien había testigos, nadie intercedió para frenar la agresión

El uniformado, de todos modos, logró ponerse de pie. Sin embargo, los hermanos lo volvieron a atacar al menos con cinco golpes más en la cara, provocándole «traumatismo de cráneo y nasal, que condicionó una fractura hundimiento de la pirámide nasal». Estuvo poco más de un mes sin trabajar.

M. S. fue imputado por “atentado a la autoridad en concurso ideal con lesiones graves agravadas” por agredir a un policía en funciones. Mientras que a su hermano lo responsabilizaron por “atentado contra la autoridad”.

 

Admitir culpas
La causa judicial tuvo continuidad en una audiencia realizada días atrás el fiscal Gustavo Herrera propuso cerrar la causa en un juicio abreviado e imponerle a M. tres años de prisión en suspenso y a R. seis meses en suspenso y pautas de conducta, en las que se incluyó la prohibición de entrar a la sala de juegos. Es decir, que no irán presos.

Había pruebas contundentes que sostenían la culpabilidad. Además de la declaración de la víctima y de los empleados de la casa de juego, contaban con las imágenes de las cámaras de seguridad del local y otros videos filmados de teléfonos. A esas evidencias le sumaron los certificados médicos que describieron las heridas sufridas por el uniformado.

Ambos hermanos terminaron aceptando el ofrecimiento fiscal, lo que involucró la confesión de haber cometido los hechos.



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