El desarrollo del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur avanza a paso firme y comienza a modificar la realidad económica y social de una localidad (Sierra Grande), marcada por décadas de promesas incumplidas. Con una inversión cercana a los 3.000 millones de dólares, más de 2.000 trabajadores y una infraestructura de dimensiones inéditas, que solo se puede apreciar ingresando al corazón del VMOS.
**Miguel Suarez(C25N) Radio «Alas»
Hace dos años estuve en Sierra Grande. Por entonces, comenzaba a hablarse del oleoducto y de las inversiones millonarias que prometían llegar a esta localidad de la costa atlántica Rionegrina. Sin embargo, entre sus habitantes predominaban la cautela y el escepticismo.
No era para menos. La memoria colectiva todavía conservaba aquellas promesas de la década del 90, cuando se anunciaba una verdadera revolución productiva desde el socavòn de la mina, en poco tiempo la mina se cerró. Más tarde llegarían los anuncios de grandes inversiones chinas que nunca terminaron de traducirse en el desarrollo esperado por la comunidad.
Todavía hoy pueden observarse las imponentes estructuras que pertenecieron a Hipasam y un muelle abandonado desde donde, alguna vez, se proyectó enviar las riquezas de la región hacia distintos mercados del mundo. Son postales de una historia atravesada por expectativas, frustraciones y oportunidades que parecían haberse desvanecido.
Pero muy cerca de allí se levanta ahora el megaproyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). Sierra Grande vuelve a soñar y Río Negro a cambiar su historia.
La transformación comienza a percibirse mucho antes de llegar a la obra. El movimiento de vehículos livianos y camiones es incesante, los comercios registran una actividad constante y hasta un antiguo hotel, que permaneció abandonado durante años, muestra señales de recuperación y expansión.
Todo parece indicar que la localidad está preparando su infraestructura, sus servicios y su logística para jugar en las grandes ligas de la industria energética.
Una oportunidad histórica para Río Negro
La decisión del Gobierno provincial de adherir al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) abrió una nueva etapa para Río Negro, posicionándola como destino de proyectos energéticos de enorme magnitud.
Las cifras de inversión, la infraestructura en construcción y la capacidad operativa proyectada son difíciles de dimensionar desde la distancia. Es necesario recorrer el lugar y observar personalmente lo que está sucediendo para comprender la verdadera escala de esta transformación.
El proyecto VMOS hoy ocupa 170 hectáreas de 700 adquiridas por YPF al Gobierno provincial. Se trata de tierras prácticamente vírgenes, donde hoy se despliega una obra de ingeniería de características excepcionales.
Actualmente, según los datos proporcionados durante la recorrida, trabajan allí 2.600 operarios. Cerca de la mitad reside en campamentos especialmente acondicionados, que cuentan con servicios y espacios de esparcimiento, mientras que el resto se traslada desde Sierra Grande y otras localidades cercanas.
Desde la organización se destacó, además, el cumplimiento de la normativa provincial que establece una participación del 80% de mano de obra Rionegrina, junto con las disposiciones destinadas a favorecer la contratación de proveedores y servicios locales.
Una recorrida que permite dimensionar la obra
La visita se desarrolló en el marco de una recorrida guiada organizada por YPF y la Secretaría de Energía de Río Negro, de la que participaron periodistas de medios nacionales, corresponsales internacionales y representantes de medios regionales.
Después de transitar varios kilómetros desde Sierra Grande por caminos de tierra, con el característico serrucho de la zona, comenzaron a aparecer en el horizonte las enormes estructuras que, hasta ese momento, muchos de nosotros solamente habíamos observado por televisión.
La imagen resulta impactante.
Tres gigantescos tanques de almacenamiento de petróleo ya se encuentran prácticamente terminados, a la espera de detalles finales, mientras otros tres avanzan en distintas etapas de construcción.
La postal permite comprender, quizás mejor que cualquier cifra, la magnitud del proyecto que se está levantando en este rincón de la provincia.
Cada tanque posee 83 metros de diámetro y una altura comparable a la de un edificio de diez pisos. Para entender sus dimensiones, basta imaginar una estructura con una superficie semejante a la de una cancha de fútbol, capaz de contener aproximadamente 50 piscinas olímpicas o un volumen equivalente al de 22 millones de pelotas de fútbol.
Estas instalaciones fueron diseñadas para recibir el petróleo transportado desde Vaca Muerta, almacenarlo y dejarlo en condiciones para su posterior exportación mediante buques petroleros.
*Gustavo Gallino, vicepresidente de Infraestructura de YPF y presidente de VMOS, fue el encargado de explicar los aspectos técnicos, operativos y estratégicos de la obra.
Un oleoducto de 437 kilómetros y una inversión millonaria
El desarrollo integral de VMOS contempla un oleoducto de 437 kilómetros que conecta Allen, en el Alto Valle rionegrino, con Punta Colorada, sobre la costa atlántica. A ello se suman estaciones de bombeo, instalaciones de almacenamiento y toda la infraestructura necesaria para concretar la exportación de petróleo.
Con una inversión estimada en 2.976 millones de dólares, el proyecto registra un avance cercano al 85% y se prepara para iniciar sus primeras operaciones durante 2027.
El caño de 30″ que llega desde Allen luego de recorrer 437 kms hasta Punta Colorada
La etapa inicial permitirá transportar 180.000 barriles diarios, con una ampliación progresiva hasta alcanzar los 550.000 barriles por día.
Sin embargo, las proyecciones de la compañía van mucho más allá. YPF y sus socios ya analizan una ampliación que permitiría transportar 750.000 barriles diarios, mientras que Gallino planteó la posibilidad de que, en el futuro, el sistema alcance el millón de barriles por día.
Estas perspectivas están directamente relacionadas con el crecimiento de la producción de Vaca Muerta y la necesidad de contar con nuevas alternativas para transportar el crudo hacia los mercados internacionales.
El desafío de construir una obra de semejante magnitud
Durante la presentación, Gallino destacó los enormes desafíos que representó concretar un emprendimiento de estas características en un plazo tan reducido.
El proyecto comenzó a tomar forma en 2024, cuando todavía no estaba definido el predio donde se instalaría la terminal ni se había completado su diseño técnico.
En menos de dos años, la mayor parte de la infraestructura principal se encuentra ejecutada, gracias a una planificación que demandó importantes esfuerzos de ingeniería, coordinación logística y provisión de materiales.
El cronograma contemplaba aproximadamente 18 meses de ejecución, un objetivo particularmente exigente para una construcción de semejante escala.
A lo largo del proceso surgieron inconvenientes vinculados con el abastecimiento de equipos, las dificultades logísticas y la disponibilidad de proveedores internacionales. Componentes fundamentales, como bombas y sistemas de control, requieren fabricantes especializados que abastecen a proyectos energéticos de todo el mundo.
Para superar estos obstáculos, una parte importante del desarrollo se planificó mediante herramientas digitales y modelos tridimensionales que permitieron anticipar interferencias, coordinar las instalaciones y garantizar la disponibilidad de materiales antes de cada etapa de montaje.
La tecnología, la organización y el trabajo simultáneo de numerosos equipos resultaron determinantes para sostener el ritmo de construcción.
Plataforma y barco donde se realizan los ultimos trabajos mar adentro
Sierra Grande, entre su pasado y una nueva esperanza
Más allá de las cifras millonarias, los kilómetros de oleoducto y la imponencia de los tanques, hay una realidad que comienza a hacerse visible en Sierra Grande y localidades vecinas (Las Grutas, San Antonio Oeste, Puerto del Este y Puerto Madryn Chubut).
El movimiento comercial, la demanda de alojamiento, los servicios y las nuevas oportunidades laborales representan señales concretas de una transformación que empieza a sentirse en la comunidad.
Para una localidad que atravesó el cierre de su principal actividad minera y décadas de incertidumbre económica, la llegada de VMOS representa mucho más que una inversión energética.
Sin embargo, también aparece un desafío fundamental: lograr que este crecimiento no quede limitado al período de construcción y pueda traducirse en desarrollo sostenido, empleo, infraestructura y nuevas oportunidades para las generaciones futuras.
La historia de Sierra Grande obliga a mirar los anuncios con prudencia. Sus habitantes ya escucharon demasiadas promesas de prosperidad que, con el tiempo, quedaron inconclusas.
Esta vez, no obstante, hay una diferencia que resulta imposible ignorar.
Las inversiones ya no son solamente proyectos sobre el papel. Los tanques están construidos, el oleoducto está tendido, los trabajadores desarrollan sus tareas y las instalaciones avanzan hacia su puesta en funcionamiento.
Donde hasta hace poco predominaban el silencio, la estepa y los recuerdos de una actividad industrial que había quedado atrás, hoy se levantan estructuras destinadas a transformar la capacidad exportadora de la Argentina.
Sierra Grande vuelve a soñar. Y esta vez, a diferencia de tantas otras oportunidades, el futuro comienza a tomar forma frente a sus propios ojos.
Entrerriano, jubilado, fanático de Estudiantes de La Plata ex compañero de Horacio Marìn en la petrolera.
“Yo ya estaba retirado para jugar con mis nietos, viajar y hacer vida de jubilado. Me llama Horacio (Marìn) con semejante propuesta. No lo dude mucho, YPF la llevo en el alma”. “Ahora le digo a Horacio me alargaste la vida”, “estamos muy entusiasmados con todo el proyecto y tenemos desafíos muy importantes”.
“Una de las cosas buenas que veo, es que todo esto le hace bien a la gente. Que hay trabajo, que se capacitan, que hay entusiasmo. Y cuando esta obra termine y esté funcionando muchos vana salir de acá con un oficio, capacitados y con la posibilidad de trabajar en cualquier lado. Eso me llena de satisfacción”.
**Cobertura especial Miguel Suarez(C25N) Radio «Alas»






Sala de control de la planta 





















